Dicen algunos críticos que recorrieron los rincones más rancios del gobierno estatal que en la nueva administración se pondrá de moda la palabra “reinventarse”, que no necesita interpretaciones complicadas ni barrocas.
El inicio en todo gobierno siempre es complicado porque todos están aprendiendo, y aun más si los nuevos actores traen “sus verdades” de la mano del triunfalismo, la soberbia y la mentada inexperiencia. Para muchos, la administración pública exige atención de las cosas urgentes y de las cosas importantes, luego están los temas pendientes de los amigos y los aliados, que en tiempos de guerra demandarían las gracias, la palmadita en la espalda, el botín o al menos ser invitados al ágape. Mucho después, ya con más calma se atiende a los adversarios, considerando una constante que siempre se gobierna para todos.
Entre las cosas urgentes se encuentra la revisión del tesoro, de las finanzas públicas, el análisis, la revisión y las medidas legales para el deslinde de responsabilidades; es decir, es cosa de vida o muerte saber con exactitud cuánto dejaron en caja —dicho bonito, es conocer los resultados de la auditoría— y también saber de qué tamaño es el boquete, la deuda de corto, mediano plazo y la de proveedores, dirían por ahí “…y de paso si habrá para los aguinaldos y cierre de año”, para que, en consecuencia, se tomen las decisiones políticas de alto octanaje como “romper acuerdos”, “interponer denuncias penales” o “aguantar vara” en el desgaste que implica complicidad y un inminente “endeudamiento propio” para sacar adelante el gasto corriente y la enorme carga burocrática del “arranque del gobierno”, lo que traducido al castellano implica endeudar más al estado —como lo hacen todos los gobernadores electos—, “refinanciando” la deuda pública. Al menos así le van a llamar.
Salió del Congreso del Estado el rumor de que se consumará la primera infamia: “aumentar la deuda pública” con la complicidad de los diputados de Morena y los diputados de Jorge Emilio González, dueño del Partido Verde. Será un reto para los medios de comunicación disfrazar de refinanciamiento la nueva deuda pública que se cocina.
Otro asunto que se supone urgente e importante es la presentación del plan de gobierno (2022-2027), es decir, lo que en materia de programas, obras y gobernabilidad plantea el nuevo gobierno verde-morenista.
No es mucho pedir, por otro lado, fijar un plan estratégico o por lo menos la idea general, si es que la tienen los nuevos secretarios en materia de seguridad pública, salud, educación, obra pública local, programas sociales y un gran etcétera.
La urgencia obedece no solamente a la seriedad de un gabinete recién nombrado que se supone profesional, capaz y experimentado, que por aquello de las expectativas obliga el buen gobierno prometido.
Por poner un botón como muestra, fue nombrado un flamante secretario de seguridad pública que duró solamente cinco días, el mentado Manelich Castillo, sustituido por Rubén Oyarvide, quien fungió hasta ese mismo día como secretario de seguridad pública en Cancún, municipio de Benito Juárez, que es donde se ha probado con más notoriedad el fracaso de la seguridad y la paz social, dados los índices oficiales de secuestros, ejecuciones, embolsados, ensabanados, encajuelados, extorsiones, cobros de derechos de piso, asaltos, violaciones, feminicidios, entre otros que azotan a los cancunenses todos los días y a cualquier hora. Es, por tanto, urgente e importante que se informe a la ciudadanía sobre el plan, la estrategia o como se llame, porque la realidad es que las autoridades simplemente guardan silencio y los encargados de comunicar e informar hacen lo mismo, cuando deberían manifestar una postura que gane al menos la percepción ciudadana y tal vez el apoyo de los medios de comunicación.
Creemos que la gobernadora tendrá que mostrar el carácter y la congruencia demostrados por años como luchadora social incansable, activista, defensora y gestora de las necesidades de los ciudadanos, pobres o no.
Ojalá que cumpla su palabra y los compromisos, “amor con amor se paga”, a menos que ahora se interprete el amor de otra manera, como en los tiempos del cólera.
Lo importante y lo urgente – Canto del gallo

