5 junio, 2026

¿Lo puedes ver? Es el nuevo puente de la ciudad – Si tú pudieras ver lo que yo escucho

Gerardo Ruiz

Hoy se inaugura un puente.

Mañana, seguirán los mismos problemas estructurales.

Cancún suma un nuevo emblema. Una obra que conecta puntos en el mapa y que, para muchos, representa avance. Y sí, es válido reconocerlo. Pero también es necesario mirar lo que todavía falta.

Hoy se inaugura un puente.

Mañana implicará más responsabilidades.

Una obra de esta dimensión no termina con el corte de listón.

Exige mantenimiento constante, prevención de riesgos y capacidad institucional para atender lo que vendrá.

Las administraciones que siguen no solo enfrentarán retos operativos; también tendrán la obligación de garantizar derechos en un entorno más complejo.

Cancún no se hizo en un día.

Pero también es cierto que, sin planeación suficiente, una ciudad puede rebasarse a sí misma y colapsar en muy poco tiempo.

Un día antes, en ese mismo lugar —el Puente Vehicular Nichupté— yo estaba exigiendo algo básico: agua potable.

Porque para muchas personas —en especial quienes vivimos con alguna discapacidad, adultos mayores o familias en situación vulnerable— el acceso al agua no siempre está garantizado.

No es una idea abstracta. Es parte de la vida diaria, y se ha ido normalizando: tener acceso al vital líquido solo por unas horas, o en casos extremos, no tener ni una sola gota.

Hay hogares donde el servicio falla, donde los cobros no siempre se entienden y donde la respuesta institucional tarda. Situaciones que, vistas de forma aislada, pueden parecer casos particulares, pero que juntas reflejan una realidad que aún necesita atención.

Al día siguiente regresé.

No a protestar, sino a correr.

Participé en la primera carrera sobre el puente.

No fui solo a competir. Fui a estar presente.

A ser parte.

Soy un corredor ciego. Corrí con guía. Corrí con esfuerzo propio.

Si tú pudieras ver lo que yo escucho, y me preguntaran qué significa la libertad, diría que es correr sobre asfalto nuevo, rodeado por el cuerpo de agua de la Laguna Nichupté.

Es un lugar que no solo se recorre; también se cuida, se contempla y se siente.

Es percibir un atardecer —un “vanilla sky”— sin necesidad de verlo: sentir la energía, el viento en la cara, el instante presente.

La libertad de estar aquí y ahora… incluso cuando no se puede ver.

Y mientras avanzaba, pensaba en algo sencillo: lo importante que es poder participar en igualdad de condiciones.

Cancún es una ciudad de más de un millón de habitantes.

Una ciudad diversa, con distintas realidades conviviendo al mismo tiempo.

Porque así como hay espacios que se abren y se celebran, también hay otros donde la vida cotidiana sigue siendo un reto.

Donde lo básico —el agua, la movilidad, la accesibilidad— no siempre llega de la misma forma para todos.

Y ahí está el punto.

El desarrollo no solo se mide en obras,

sino en cómo esas obras impactan la vida de las personas.

No se trata de oponer una cosa con la otra.

Se trata de avanzar en ambas.

De construir infraestructura, sí, pero también de asegurar que nadie se quede atrás.

De generar espacios para participar, pero también condiciones para vivir con dignidad.

Corrí ese puente.

Lo hice con emoción, con esfuerzo y con convicción.

Pero también con la certeza de que el verdadero reto de una ciudad no es solo lo que se inaugura,

sino lo que se logra sostener todos los días.

Mi carrera la corro yo.

La ciudad, en cambio, la construimos entre todos.

Y ahí es donde vale la pena preguntarnos:

¿estamos avanzando al mismo ritmo, o solo nos interesa inaugurar y olvidar las prioridades que siguen sin resolverse?

Gerardo Ruiz

X: @gruizcun

Gerardo Ruiz es director de la Red Ciegos Quintana Roo

X: @gruizcun

Related Post