17 julio, 2026

¿los gatos pueden tener amigos favoritos? – CONSULTORIO DEL DOCTOR GATO

Durante mucho tiempo se creyó que los gatos eran animales completamente solitarios y que convivían con otros únicamente porque no les quedaba más remedio. Sin embargo, quienes viven con varios felinos suelen descubrir algo muy distinto: hay parejas inseparables que duermen juntas, se acicalan mutuamente y parecen buscarse a todas horas. Entonces surge la pregunta: ¿los gatos pueden tener amigos favoritos?

La respuesta es sí, aunque su forma de demostrar amistad es muy diferente de la nuestra.

En la naturaleza, los gatos domésticos pueden formar colonias donde no todos mantienen la misma relación. Algunos apenas se toleran, mientras que otros desarrollan vínculos muy estrechos. Los especialistas llaman a estas relaciones “afiliativas”: asociaciones voluntarias entre individuos que disfrutan de la compañía mutua.

Una de las señales más claras es el acicalamiento mutuo. Cuando un gato lame la cabeza o el cuello de otro, no solo está ayudando a mantener limpio su pelaje; también está reforzando un lazo de confianza. Lo mismo ocurre cuando dos gatos duermen pegados, se rozan con frecuencia o se saludan con la cola levantada y un suave contacto de nariz.

También es común que jueguen juntos: se persiguen, se esconden, se dan pequeños zarpazos y, al cabo de unos segundos, intercambian los papeles. No hay bufidos, ni pelo erizado, ni intentos reales de hacerse daño.

Curiosamente, esa amistad no siempre depende de haber crecido juntos. Aunque los hermanos de camada suelen llevarse bien, dos gatos adultos también pueden construir una excelente relación si las presentaciones se hacen con calma y ambos tienen espacio suficiente para sentirse seguros.

Eso sí, igual que ocurre con las personas, no todos los gatos simpatizan entre sí. Hay felinos que prefieren una vida más independiente y otros que disfrutan de la compañía de un compañero. No es ni mejor ni peor: simplemente refleja la personalidad de cada individuo.

Y hay un detalle que suele enternecer a quienes conviven con varios gatos: algunos desarrollan un auténtico “mejor amigo”. Si uno cambia de habitación, el otro lo sigue. Si uno se acomoda para dormir, el otro termina acostándose a su lado. Incluso pueden buscarse cuando algo les asusta o cuando simplemente quieren descansar.

Así, los gatos son mucho más sociables de lo que durante años se creyó. No necesitan demostrar su afecto con grandes gestos. Les basta compartir el silencio, una siesta o una sesión de acicalamiento para decirse, a su manera, que disfrutan de la compañía del otro. Y quizá esa sea una buena lección también para nosotros: las mejores amistades no siempre son las más ruidosas, sino las que hacen que uno se sienta tranquilo y seguro.

Nos leemos en la próxima consulta del Doctor Gato.🐾 

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