5 junio, 2026

Claudio Obregón Clairin

En Mesoamérica, desde los primeros centros urbanos olmecas (Teopantecuanitlan, San Lorenzo, Perseverancia) hasta La Gran Tenochtitlán de los mexicah (aztecas), se compartió un bagaje cultural y mitológico en común. Una expresión de ello fue el Juego de Pelota, el cual, a lo largo de al menos 3250 años, contuvo rituales, funciones políticas y sustentos mitológicos que evolucionaron y sustentaron tanto al poder político como los principios religiosos de nuestros mayores.

En este escenario, reconocemos algunos puntos comunes y algunas particularidades:

1.- El Juego de Pelota mitológico, se escenificó en el mundo subterráneo, donde habitaban divinidades que propiciaron el nacimiento de las plantas y gestionaban al agua creadora. Del subsuelo se sustrajo el maíz para la formación de los seres humanos como aconteció en la mitología mexicah, cuando descendió Quetzalcoatl transformado en hormiga para “robar” el maíz; del inframundo también surgió la entidad divina del maíz maya y sus hijos gemelos quienes se transformaron en el Sol y la Luna.

2.- Hacia el año 699, el Juego de Pelota de Toniná fue probablemente edificado por B’aaknal Chaak para conmemorar sus batallas y la captura de sus prisioneros. Este mismo gobernante, en el año 727, apareció evocado en el Monumento 172, se distingue ataviado como el gemelo Hun Ahau así llamado en glifos o Hunahpú en el Popol Vuj. Lo invoca su descendiente, el Gobernante 4 quien aparece con los atributos de Yax B’ahlam en glifos y Xbalamqué en el Popol Vuj. Esta escena nos muestra cómo los gemelos son personalizados por dignatarios muertos y vivos para justificar el Poder. Así, desde el punto de vista político-religioso, los gobernantes mayas trascendieron a su vida biológica.

/ Monumento 172 de Toniná, Chiapas.

4.- En ciudades que contaron con gobiernos corporativos se descubren numerosos juegos de pelota: 27 en Cantona, 18 en Tajín y 13 en Chichén Itzá. En estas tres ciudades existió un gobierno corporativo. En ciudades de la ahaucracia, el Poder fue concentrado en líneas dinásticas y por ello son menos numerosos, en algunos casos un mismo Juego de Pelota fue inaugurado y reinaugurado —como el del Conjunto Navarrete de Cobá—, en dos fechas equinocciales: el 20 de marzo de 505 y el 21 de septiembre de 574.

5.- En Teotihuacan no se ha confirmado un lugar particular para el Juego de Pelota, el arqueólogo Sergio Gomez sugiere que existió uno en la primera etapa constructiva de la Ciudadela, y María Teresa Uriarte propone que se escenificaba en los patios hundidos de la Avenida de los Muertos. Linda Manzanilla comenta que la diversidad de prácticas de Juego de Pelota en los murales de Tepantitla (con bastón, con la cintura, con el pié) demuestra que la Megalópolis fue una ciudad internacional en la que sus habitantes podían escenificar el Juego de Pelota como en su lugar de origen, manteniendo sus costumbres y la diversidad étnica que fue su principal riqueza.

Diversidad de Juegos de Pelota en Teotihuacan

6.- En el Gran Juego de Pelota de Chichén Itzá, aparecen 6 frisos con dos grupos de individuos, unos revelan uniformidad en su atavío y los otros muestran diversidad étnica y de vestimentas. Aparecen unos personajes con turbantes, lo cual resulta intrigante. Revisando la iconografía mesoamericana, ubicamos algunos sitios arqueológicos donde se usaban turbantes como el sitio arqueológico Teteles de Santo Nombre en Puebla, que por cierto, fue una aduana intermediaria entre el Mundo Maya y Teotihuacan. Los estudios del Dr. Emiliano Melgar, determinan que en Teteles de Santo Nombre, hubo más jadeíta proveniente del Valle de Motagua que en la misma Teotihuacan, lo cual indica su importancia y que, al contrario de los teotihuacanos, en Teteles de Santo Nombre sí apreciaron el jade.

Otro sitio conocido como Ixcaquixtla, en Puebla, cuenta con una tumba con murales estilo teotihuacano en el que se observan a tres personas con turbantes. Igualmente y provenientes de la región de Puebla, aparecen unos individuos danzando y con telas en el llamado Mural del Paraíso de Tlaloc.

El actual territorio poblano, en tiempos mesoamericanos fue un paso intermedio entre Teotihuacan y la región zapoteca, como sabemos, los zapotecas de Monte Albán fueron aliados de Teotihuacan y en la Gran Tollan Teotihuacana había un barrio zapoteca con 25 mil habitantes. Por otra parte, es el mismo camino que conduce al Golfo de México y al Mundo Maya e igualmente se puede descender por el Istmo de Tehuantepec hacia la región Mixe Zoque y a la Costa de Chiapas hasta llegar a la ciudad maya de Kaminaljuyú, que fue un enclave teotihuacano.

Por otra parte, en Zaragoza Puebla, había minas de obsidiana que controlaron los teotihuacanos por largo tiempo. Así que la región de Puebla fue un puente entre el Altiplano y el área maya.

Al implosionar Teotihuacan hacia el 550, los poblanos siguieron teniendo un rol importante en el control de la producción y comercio de la obsidiana; mantuvieron relaciones con Xochicalco y más tarde con Chichén Itzá.

Estos son los móviles económicos y políticos, así como el sustento iconográfico poblano que nos ofrecen un posible escenario de intercambio cultural y comercial para reconocer la presencia de turbantes en los jugadores de pelota de Teotihuacan y de Chichén Itzá.

Personajes con turbantes de sitios en Teotihuacan, Ixcaquixtla y en Chichén Itzá.

7.- El primer día del mes Panquetzaliztli mexica iniciaba el 6 de diciembre, cuenta Bernardino de Sahagún, que una noche previa, se preparaban cuatro cautivos, los especialistas de los rituales los bañaban y luego bebían de las aguas con que los bañaban. Al día siguiente, realizaban una ceremonia de desmembramiento de los cuatro cautivos y llevaban sus despojos a los cuatro rumbos para luego volverlos a integrar en el Juego de Pelota (Tlaxco) de la Gran Tenochtitlan. Esta narración nos remite al pasaje del mito maya que refiere que los gemelos realizaron un ritual de desmembramiento con los seres del inframundo.

8- Actualmente el Ulama, el Juego de Pelota de Michoacán y el Juego de Pelota Mixteca, mantienen trazos de lo que observamos en la cerámica, en la pintura y en la lapidaria. En algunos sitios arqueológicos como en Chichén Itzá, fotografías capturadas 1930 antes de su restauración, nos indican que en el centro del Juego de Pelota existieron plataformas, albarradas y altares,  por lo que esta evidencia pone en duda que realmente jugaran a la pelota en ese escenario; sin embargo, es posible que se realizara en sus costados donde hay espacios propicios para practicar el Juego de Pelota como el Ulama.

Juego de Pelota de Chichén Itzá en 1930 antes de su restauración.

Los Juegos de Pelota mesoamericanos fueron espacios donde se dramatizaron pasajes mitológicos y también foros lúdicos y rituales en los que los jugadores recrearon el sustento ideológico del Poder.

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