En el marco del Día Internacional dedicado a estos ecosistemas, organizaciones civiles advierten que persisten los casos de afectaciones y destrucción por proyectos urbanos y turísticos, incluso dentro de áreas protegidas; cuestionan la ausencia de medidas efectivas para su defensa real
SALVADOR CANTO
CANCÚN.- En el marco del Día Internacional para la Conservación del Ecosistema de Manglares, que se conmemora el próximo sábado 26 de julio, organizaciones civiles denunciaron que, pese a su valor ambiental y a la protección legal que poseen, estos ecosistemas continúan siendo objeto de presiones urbanas, extractivas e institucionales en Quintana Roo.
Integrantes del Comité de Vigilancia Ambiental Participativa “Lombardo Toledano” advirtieron a El Despertador de Quintana Roo que el manglar sigue siendo destruido con impunidad, incluso dentro de áreas legalmente protegidas como el sistema lagunar Nichupté, en Cancún.
Recordaron que dicho sistema abarca 4 mil 200 hectáreas y que, desde 2008, los Manglares de Nichupté están reconocidos como sitio Ramsar y Área de Protección de Flora y Fauna; sin embargo, enfrentan amenazas constantes derivadas de desarrollos inmobiliarios, rellenos ilegales, tala y omisión institucional.
Un Sitio Ramsar es un humedal designado de importancia internacional bajo la Convención de Ramsar, un tratado internacional establecido por la UNESCO en 1971 para la conservación y uso sostenible de los humedales. Estos sitios son reconocidos por su valor ecológico y por la diversidad de especies que albergan, incluyendo aves acuáticas migratorias.
“Se anuncian actividades culturales para celebrar a los manglares, pero no hay voluntad real para frenar su degradación”, deploraron los integrantes del comité.
Una barrera natural vital, bajo ataque humano
Los manglares cumplen funciones clave en la protección costera frente a fenómenos hidrometeorológicos, la captura de carbono y la filtración natural del agua. Actúan como escudo contra huracanes y tormentas y son esenciales para sostener la biodiversidad marina y terrestre.
“La gente empieza a reconocer su valor, pero todavía hay quienes los perciben como criaderos de moscos, cuando en realidad son zonas de vida y protección para todos”, subrayó una bióloga del comité.
A nivel nacional, el 71.8% de los manglares se encuentra bajo alguna figura de protección; sin embargo, México ha perdido alrededor del 30% de su cobertura en las últimas dos décadas. En gran parte, esto se debe a proyectos turísticos, expansión urbana y rellenos ilegales que ignoran las leyes ambientales.
Cancún: entre la biodiversidad y el negocio
El caso de Tajamar sigue siendo el ejemplo más evidente de cómo se vulnera el equilibrio ecológico por intereses inmobiliarios. Y aunque la remoción de mangle está tipificada como delito federal, los procesos judiciales suelen ser lentos o inexistentes, advierten los ambientalistas.
“Seguimos esperando que se impongan sanciones reales. Cancún vive de su imagen natural, pero su modelo de desarrollo la está matando”, lamentó otro integrante del comité.
Por su parte, especialistas del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, sede Puerto Morelos, coinciden en que los manglares, además de amortiguar inundaciones y oleajes, capturan carbono azul de manera eficiente y eliminan contaminantes. No obstante, su destrucción avanza por megaproyectos que alteran el régimen hidrosedimentario, desvían cuerpos de agua y erosionan el ecosistema.
Actividades conmemorativas: ¿celebración o simulación?
Si bien instituciones como el Consejo Quintanarroense de Ciencia y Tecnología (COQHCYT) organizan charlas y actividades informativas en los planetarios de Chetumal, Cancún y Cozumel a partir del 25 de julio, para los ambientalistas estas acciones no son suficientes.
“Nos parece contradictorio que se realicen actividades para ‘concientizar’, mientras en los hechos no se detienen los proyectos que los destruyen”, sentenció el Comité Lombardo Toledano.






