MAURICIO BALAM
KANTUNILKÍN.- En la colonia Miguel Borge Martín, las campanas de la pequeña capilla dedicada a San Isidro Labrador vuelven a sonar para anunciar el inicio de una celebración que, desde hace casi tres décadas, reúne fe, cultura maya y trabajo comunitario.
Cada mayo, familias enteras participan en las festividades en honor al santo patrono de los agricultores, considerado protector de los hombres y mujeres del campo. Este año, los habitantes se preparan para ocho días de actividades religiosas, culturales y gastronómicas, consideradas entre las más representativas de este sector del municipio de Lázaro Cárdenas.
Vicente Canul Balam, uno de los fundadores de la colonia y de estas celebraciones, recordó que el origen de la capilla surgió de la necesidad de contar con un símbolo espiritual que representara a la comunidad campesina.
“Antes solo se hacían algunas primicias, pero no teníamos un santo patrono que representara a los hombres del campo y fue cuando pensamos en San Isidro Labrador”, relató.
La primera capilla fue construida mediante el esfuerzo colectivo de los vecinos, quienes realizaron fajinas y trabajos comunitarios utilizando materiales de la región. Sin embargo, el paso del tiempo y un incendio que dañó parte del inmueble obligaron a los pobladores a reorganizarse para edificar una nueva estructura de material pétreo, la cual permanece como punto de reunión de decenas de familias.
Durante las festividades se preservan costumbres mayas y tradiciones populares transmitidas de generación en generación. Entre las actividades más esperadas destacan la preparación de alimentos tradicionales como relleno negro y cochinita pibil, además del tradicional baile de la cabeza de cochino.
Previo a las celebraciones también se realiza el corte del ceibo, árbol sagrado para la cultura maya, ceremonia que simboliza el respeto a las raíces y costumbres ancestrales que permanecen vigentes en las comunidades del norte del estado.
Frente a la capilla, las familias organizan convivios comunitarios con la participación de niños, jóvenes y adultos, mientras que el párroco de la ciudad ofrece una misa especial en honor a San Isidro Labrador.
Canul Balam destacó que, después de 28 años consecutivos, las festividades continúan creciendo y se han convertido en uno de los principales atractivos de la colonia Miguel Borge Martín.
“Ha valido la pena mantener esta tradición porque aquí celebramos nuestra cultura y nuestras costumbres”, expresó.
Las actividades oficiales iniciarán el 12 de mayo con la inauguración a cargo de autoridades locales. A partir de esa fecha se desarrollarán ocho días de celebraciones que, además de fortalecer la convivencia social, representan un impulso económico para mototaxistas, comerciantes y pequeños negocios de la zona.
Entre música, gastronomía, rezos y tradiciones mayas, la capilla de San Isidro Labrador se mantiene como un símbolo de identidad comunitaria y de la organización colectiva de las familias de esta colonia.






