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ESTAMBUL.- Más de 500 años después de ser pintada, la enigmática sonrisa de la La Mona Lisa volvió a convertirse en tema de debate, aunque esta vez no entre historiadores del arte, sino entre médicos y especialistas en metabolismo.
Durante un congreso sobre obesidad realizado en Estambul, el endocrinólogo Michael Yafi planteó la posibilidad de que la mujer retratada por Leonardo da Vinci pudiera haber presentado sobrepeso o incluso hipotiroidismo, una enfermedad relacionada con el funcionamiento reducido de la glándula tiroides.
La hipótesis parte de ciertos rasgos visibles en el cuadro: una apariencia corporal más robusta y detalles que algunos investigadores han asociado con alteraciones metabólicas. Sin embargo, el propio especialista aclaró que no es posible confirmar diagnósticos en personajes históricos y que solo se trata de interpretaciones basadas en elementos visuales. También señaló una explicación mucho más simple: que la modelo hubiera aumentado de peso tras varios embarazos.
El caso resulta interesante porque muestra cómo la medicina moderna intenta dialogar con la historia del arte. El hipotiroidismo puede provocar cansancio, aumento de peso, sensación de frío y otros síntomas, aunque atribuirlo a una figura retratada hace siglos sigue siendo especulativo.
La discusión también abre otra ventana: los cánones de belleza cambian con el tiempo. Lo que en el Renacimiento podía representar salud, fertilidad o estatus social, hoy suele interpretarse desde parámetros muy distintos.
La identidad más aceptada para la modelo es Lisa Gherardini, una mujer florentina que habría inspirado una de las obras más estudiadas y famosas de la historia. Cinco siglos después, su retrato aún genera preguntas que van mucho más allá del arte.

