14 marzo, 2026

Médicos Sin Fronteras documenta violencia extrema

The MSF mobile clinic travelled during 8 days on the Anapu River, in the Amazonian region of Pará, Brazil. - In Portel, MSF teams developed activities in the rural areas where people struggle to access basic medical care. During the longest mobile clinic, through the Anapu river, activities lasted 8 days and our teams visited 4 communities. MSF treated 390 patients.

MÉXICO.- Médicos Sin Fronteras (MSF) ha identificado en México a alrededor de 4,500 personas víctimas de violencia moderada a extrema relacionada con grupos criminales, de acuerdo con la información recopilada por su Centro de Atención Integral (CAI), que brinda atención médica, psicológica y social a sobrevivientes de tortura, secuestro, abuso sexual, amenazas, reclutamiento forzado y desplazamiento interno.

Del total de personas identificadas, 186 fueron admitidas al CAI para recibir tratamiento integral. Actualmente, el centro atiende de manera especializada a cerca de 50 pacientes, con procesos terapéuticos que suelen extenderse entre tres y seis meses, dependiendo de la gravedad de los casos y de la evolución clínica.

Durante el primer trimestre de 2025, el CAI otorgó 485 consultas individuales de salud mental, lo que representó un incremento de 36% respecto al trimestre previo. En 2024, el promedio fue de entre 300 y 350 consultas por trimestre. En lo que va de 2025, casi la mitad de los diagnósticos correspondieron a trastorno de estrés postraumático (48%), seguidos de depresión (39%), estrés agudo (7%), además de ansiedad y duelos asociados a hechos de violencia severa.

MSF informó que la atención es multidisciplinaria y busca no solo la supervivencia, sino la recuperación de la funcionalidad básica de las personas afectadas. En los casos más graves, el acompañamiento psicológico se complementa con tratamiento médico y psiquiátrico, así como con apoyo social para el acceso a redes legales, migratorias y de protección.

La organización subrayó que muchas de las personas atendidas presentan secuelas persistentes, como insomnio, crisis de pánico, episodios de ansiedad severa y pensamientos suicidas, por lo que la atención prolongada resulta clave para su recuperación. (Con información de La Silla Rota)

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