Afectada por los recortes presupuestarios federales a la máxima casa de estudios, la estructura del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, ubicada en Puerto Morelos, presenta un avanzado deterioro y se encuentra en riesgo de colapso
SALVADOR CANTO
PUERTO MORELOS.-El muelle del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, una instalación estratégica para la investigación científica en el Caribe mexicano, permanece cerrado y en avanzado estado de deterioro desde hace seis años. Aunque existen proyectos para su rehabilitación, la falta de presupuesto ha impedido su recuperación, mientras el riesgo de colapso advertido por la propia institución convive con el constante ingreso de personas a la zona restringida.
La estructura forma parte de la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales de la Universidad Nacional Autónoma de México, considerada uno de los centros de investigación marina más importantes del país. Desde este punto se desarrollan estudios relacionados con arrecifes coralinos, biodiversidad, calidad del agua, cambio climático, monitoreo costero y diversos fenómenos ambientales que impactan directamente a Quintana Roo y al Caribe mexicano.
Sin embargo, el paso del tiempo, la exposición permanente al ambiente marino y la falta de inversión han dejado una huella evidente en la infraestructura.
Durante un recorrido realizado por El Despertador, se constató el avanzado deterioro de las instalaciones. La caseta de acceso presenta visibles afectaciones provocadas por la humedad y la corrosión, mientras diversas estructuras metálicas muestran desgaste severo. A ello se suma la presencia de un socavón en parte del muelle, evidencia de las condiciones críticas que enfrenta una infraestructura que permanece sin una rehabilitación integral desde hace varios años.
El deterioro alcanza también otras áreas utilizadas para actividades científicas y de monitoreo. Equipos instalados en la zona y parte de la infraestructura complementaria presentan daños ocasionados por años de exposición a las condiciones costeras sin que se observen trabajos de recuperación de fondo. Incluso el faro ubicado en el sitio muestra signos evidentes de abandono y desgaste.
La gravedad de la situación es reconocida por la propia universidad. En uno de los accesos permanece colocado un letrero oficial con el escudo de la UNAM en el que se advierte de manera explícita: “Peligro. No pasar. Riesgo de colapso. No pescar, no nadar alrededor”. La señalización fue instalada para restringir el acceso debido a las condiciones estructurales del muelle y al riesgo que representa para la integridad física de las personas.
No obstante, durante las visitas realizadas por este medio se constató que las restricciones son ignoradas con frecuencia. Habitantes y visitantes continúan ingresando a la zona para pescar, recorrer las instalaciones e incluso permanecer durante varias horas en un espacio que oficialmente se encuentra restringido por razones de seguridad.
De acuerdo con testimonios recabados en el lugar, algunas personas utilizan el área para reuniones y convivencias, pese al evidente deterioro de la estructura y a las advertencias colocadas por la propia institución.
La falta de vigilancia también ha permitido la realización de actividades irregulares. Durante el recorrido, la lente de El Despertador documentó a personas extrayendo caracol en las inmediaciones del muelle, una práctica sujeta a restricciones y regulaciones destinadas a proteger las poblaciones de esta especie en el Caribe mexicano.
La combinación de una infraestructura deteriorada, acceso constante de particulares y ausencia de control efectivo incrementa el riesgo de que ocurra un accidente. El socavón existente, las condiciones estructurales comprometidas y el deterioro visible en diversas áreas convierten al sitio en un potencial punto de peligro para quienes continúan ingresando.
Más allá de la seguridad, el abandono del muelle representa una afectación directa a una plataforma estratégica para la investigación científica nacional. En una región donde fenómenos como el sargazo, el deterioro arrecifal, la sobreexplotación de recursos marinos y los efectos del cambio climático demandan cada vez más información científica, una de las principales infraestructuras destinadas al estudio de estos procesos permanece limitada por la falta de recursos.
La paradoja resulta evidente: mientras investigadores generan conocimiento para comprender y proteger los ecosistemas marinos del Caribe mexicano, una de las instalaciones más importantes para ese trabajo continúa deteriorándose sin que los proyectos de rehabilitación logren acceder al presupuesto necesario para devolverle su funcionalidad.
Seis años después de quedar fuera de operación, el muelle del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM en Puerto Morelos se mantiene como un símbolo del rezago en la infraestructura científica del país: una instalación fundamental para la investigación marina, cerrada por riesgo de colapso, pero utilizada diariamente por particulares en medio del abandono, la falta de vigilancia y la incertidumbre sobre su futuro.





















