José Bonilla | Purple Hat Coders
MÉRIDA.- Hay una idea que escucho con frecuencia y que me preocupa más cada vez: “a mi negocio no le van a hacer nada, somos muy chicos para que nos pongan atención”. Es exactamente lo que los cibercriminales quieren que pienses. Ocho de cada diez negocios en México han sufrido algún tipo de ataque digital en el último año, según un análisis publicado esta semana de BTR Consulting, una firma global de consultoría especializada en riesgos tecnológicos.
No hablamos solo de grandes corporaciones o dependencias del gobierno. Hablamos de talleres, consultorios, restaurantes, boutiques y negocios familiares que un día abrieron su computadora y encontraron que alguien más había estado ahí antes que ellos.
La razón por la que los negocios pequeños son el blanco preferido no es un misterio. Tienen información valiosa, datos de clientes, cuentas bancarias y acceso a proveedores, pero casi nunca cuentan con alguien dedicado a protegerla. Solo cuatro de cada diez tienen un plan básico de respuesta si algo sale mal. Los cibercriminales lo saben y lo aprovechan.
Sus métodos más comunes son engaños por correo electrónico que parecen venir de un banco o un proveedor conocido, mensajes falsos que piden datos urgentes y, en los casos más graves, programas que bloquean toda la información del negocio hasta que el dueño pague un rescate. Un solo ataque de este tipo puede costar más de dos millones de pesos y dejar el negocio paralizado hasta tres semanas.
Lo más alarmante es que la inteligencia artificial le está dando a estos criminales herramientas que antes no tenían. Diversas firmas de auditoría y consultoría de negocios han alarmado recientemente sobre fraudes donde se clona la voz de un dueño o gerente mediante inteligencia artificial para pedirle a un empleado que autorice una transferencia urgente. La voz suena idéntica, el tono es el mismo, los modismos son los correctos. Si no hay un protocolo claro en el negocio para verificar ese tipo de solicitudes, el dinero se va en minutos y casi nunca regresa.
En Yucatán, donde los negocios familiares generan buena parte del empleo y la economía local, este riesgo no es distante ni abstracto. La buena noticia es que protegerse no requiere grandes inversiones ni contratar un equipo de especialistas. Hay medidas básicas que cualquier negocio puede aplicar hoy mismo:
Activar la verificación en dos pasos en el correo electrónico y las cuentas bancarias es el primer paso, que es simplemente un código extra que llega al celular antes de aprobar cualquier movimiento. No abrir archivos adjuntos que lleguen por correo sin verificar quién los envió. Tener una copia de respaldo de la información importante en un disco externo, actualizada con regularidad y establecer una regla simple en el equipo: cualquier solicitud de pago urgente por mensaje o llamada, sin importar de quién parezca venir, se confirma por otro canal antes de ejecutarse. El cibercrimen no distingue entre un negocio con diez empleados y uno con mil, distingue entre los que están preparados y los que no.

