La Secretaría Anticorrupción investiga una red de corrupción encabezada por exfuncionario; miles de empleados habrían sido víctimas de la venta fraudulenta de plazas sindicalizadas y de confianza
REDACCIÓN
La venta de plazas dentro de Petróleos Mexicanos (Pemex) es una práctica ilegal y recurrente que, a pesar de los esfuerzos por erradicarla, sigue afectando a miles de trabajadores. Recientemente, una nueva denuncia, expuesta por el diario El Universal, ha destapado una red de estafa dentro de la Torre de Pemex, donde el exsecretario Ejecutivo de Pemex Transformación Industrial, Braulio Francisco Mena Palacios, habría defraudado a más de mil personas. Según las autoridades, la red operó durante los últimos cuatro años, engañando a las víctimas con promesas de plazas sindicalizadas y de confianza a cambio de fuertes sumas de dinero.
La denuncia, presentada por una de las víctimas ante la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, señala que Mena Palacios, en compañía de su prima Carmen Itzel Mena Ruiz y otros colaboradores, prometió puestos en distintas áreas de Pemex a precios que oscilaron entre los 250 mil y 500 mil pesos. Estos pagos se realizaron bajo la promesa de obtener plazas en refinerías como la de Tula, en Hidalgo, y Dos Bocas, en Tabasco, entre otras instalaciones.
Según la víctima que presentó la denuncia, el proceso de estafa comenzó cuando fue contactado por una persona que había obtenido un puesto gracias a este esquema fraudulento. A través de este contacto, la víctima fue dirigida a Mena Palacios, quien le ofreció un puesto en Pemex a cambio de una suma inicial de 300 mil pesos, con el resto a pagarse una vez que se concretara el ingreso formal. Sin embargo, la plaza nunca se materializó, y el dinero fue imposible de recuperar.
El modus operandi descrito en la denuncia incluye una serie de engaños y manipulaciones. La víctima relató que, después de varios intentos de formalizar su ingreso, fue citado en lugares distintos, como oficinas vacías en Polanco y un restaurante cercano a la Torre de Pemex, donde se llevaron a cabo los trámites ficticios de contratación. Además, se le solicitó abrir una cuenta bancaria con 5 mil pesos como requisito para el depósito de su futura nómina. A pesar de los esfuerzos de Mena y sus cómplices para hacer parecer legítima la transacción, nunca se activó la plaza prometida.
Lo más alarmante de este caso es la magnitud de la red de corrupción. La denuncia señala que, en el proceso de contratación, la víctima no fue la única persona afectada. En la Torre de Pemex, se encontraban otras personas en la misma situación, esperando lo que pensaban serían sus contratos, pero que, al igual que el denunciante, nunca se concretaron.
Venta de plazas, antiguo cáncer
Este caso no es aislado, como lo indica Jorge Luis Ríos Robles, líder petrolero y defensor de los derechos laborales. Ríos ha señalado que la corrupción dentro de Pemex, particularmente en relación con la venta de plazas, es una práctica que ha perdurado durante años y que no ha sido erradicada a pesar de los esfuerzos del gobierno anterior para frenar estas irregularidades. A pesar de la implementación de plataformas digitales como ASISTE, que buscan agilizar el proceso de basificación y garantizar que los trabajadores no paguen por su plaza, la corrupción sigue operando en las secciones sindicales y entre los funcionarios de Pemex.
El dirigente lamentó que, a pesar de las advertencias y denuncias, muchos trabajadores siguen siendo estafados porque no siguen los procedimientos establecidos. Según Ríos Robles, los empleados de Pemex, en lugar de confiar en las plataformas digitales y los protocolos oficiales, recurren a los sindicatos y a los contactos dentro de la empresa para obtener un puesto, lo que perpetúa el círculo vicioso de corrupción.
Un punto clave en las denuncias de corrupción al interior de Pemex es el manejo de las basificaciones. Aunque el gobierno de Andrés Manuel López Obrador intentó frenar estas prácticas con un proceso de basificación más directo entre Pemex y los trabajadores, las secciones sindicales siguen interviniendo, cobrando fuertes sumas de dinero para asegurar el ingreso de nuevos empleados o la permanencia de los existentes.
Además, Ríos Robles mencionó que, en muchos casos, los trabajadores con mayor antigüedad en Pemex no han logrado ser basificados, mientras que aquellos con menos años de servicio, pero con los contactos adecuados, han obtenido su plaza a cambio de pagos ilegales. Esto ha generado un malestar generalizado entre los trabajadores, quienes se sienten excluidos y abandonados por un sistema que debería garantizar la transparencia en los procesos de contratación.
Este tipo de prácticas no solo afecta la moral de los empleados, sino que también pone en riesgo la imagen de Pemex y la confianza de la sociedad en una de las empresas más importantes del país. La venta de plazas, además de ser una violación de la ley, atenta contra los principios de equidad y justicia que deberían regir las contrataciones en el sector público.
A pesar de que la denuncia presentada ante las autoridades es un paso importante para desmantelar esta red de estafa, el problema sigue siendo una realidad en Pemex. Para muchos, es fundamental que las autoridades intensifiquen las investigaciones y adopten medidas más estrictas para erradicar las prácticas corruptas dentro de la empresa. Mientras tanto, los trabajadores que aún esperan ser basificados o acceder a una plaza en Pemex continúan enfrentando las consecuencias de un sistema viciado que persiste en la corrupción.

