14 abril, 2026

Nunkiní inicia festividades a San Diego de Alcalá

HAROLD AMÁBILIS

NUNKINÍ.- Con una ceremonia eucarística efectuada este martes a las tres de la tarde, la comunidad maya de Nunkiní dio inicio oficial a las festividades dedicadas a su santo patrono, San Diego de Alcalá. La jornada eucarística consistió en el descenso solemne de la venerada imagen desde su hornacina en la parroquia local para posteriormente realizar la santa misa y elevar la imagen a su trono artesanal, acontecimiento que abre una semana de actividades donde convergen la devoción católica y los usos ancestrales del pueblo.

El vicario de la parroquia, el presbítero Helio G. Estrada, encabezó la celebración litúrgica. Decenas de feligreses acudieron al templo para participar en la misa y acompañar al sacerdote durante este primer gesto de acercamiento de la figura religiosa hacia el altar mayor. Concluido el oficio religioso, la imagen de San Diego de Alcalá fue colocada sobre un trono artesanal elaborado por el Equipo Parroquial San Diego. La estructura lleva por título “Yuum San Diego y la luz de sus velas de Jóoybi kib”.

Este trono incorpora un elemento distintivo de la identidad nunkiniense: las velas de cera de abeja silvestre denominadas Jóoybi kib, ornamentadas con flores multicolores conocidas como Lool kib. Su manufactura representa un saber colectivo resguardado principalmente por los gremios de campesinos, choferes y apicultores de la región del Camino Real. La elaboración de estas piezas implica un trabajo comunitario donde los varones funden la cera e impregnan repetidamente las cuerdas hasta formar los cirios base, mientras que, en un ambiente de convivencia familiar, se adhieren las flores entintadas con moldes de cedro y figuras de bejuco. Esta expresión de cerería maya, considerada un arte efímero en peligro de desaparecer, dota al altar de un carácter único durante los días de novenario.

La sagrada efigie permanecerá en el trono hasta el martes 14 de abril. El punto culminante de la agenda religiosa será el domingo al mediodía, cuando se realice la procesión magna con el recorrido del santo por el centro del pueblo. Uno de los momentos más esperados por los habitantes y visitantes será la quema del Ts’uulil K’áak’, conocido como el Caballero de Fuego. Esta figura, cargada de simbolismo, elaborada con materiales tradicionales y rellena de pólvora, representa una ofrenda colectiva al santo patrono. La tradición oral local vincula el origen de esta manifestación con una antigua epidemia de viruela que afectó a la población durante el siglo XIX.

La jornada dominical contempla además la repartición de rosquillas y viandas bendecidas, acto denominado Ts’ayatsil dentro de la cosmovisión maya local. En este ritual, los asistentes reciben las dádivas aportadas por las diferentes cofradías y sociedades organizadoras de la festividad.

Para los habitantes de Nunkiní, San Diego de Alcalá constituye una presencia tutelar íntimamente ligada a la historia del pueblo. Una antigua narración refiere que el santo se habría resistido a ser trasladado de la comunidad cuando los misioneros franciscanos pretendían llevarlo a otra población. Aquella negativa fue interpretada por los pobladores como la voluntad expresa de la imagen de quedarse y adoptar este sitio como morada permanente. Desde entonces se le atribuyen numerosos favores vinculados a la sanación, la fertilidad de las milpas y el resguardo comunitario.

Las celebraciones concluirán el martes 14 de abril con una misa solemne de clausura. Al término de la función religiosa, la imagen de San Diego de Alcalá será restituida a su hornacina en la parroquia, dando por finalizado el ciclo ritual que cada año congrega a centenares de católicos del norte campechano.

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