2 mayo, 2026

PEMEX Y EL PREJUICIO DE SU DEUDA ETERNA – Roberto Hernández Guerra

En el momento en que se discutió la posibilidad de que el Estado mexicano adquiriera Banamex, se oyeron las voces de los “expertos” condenando tal opción. Ejemplo de tal cosa es lo que declaró el catedrático de la Escuela Bancaria y Comercial, Ramón Martínez: “Las empresas paraestatales son más ineficientes que el sector privado”. A lo cual agregó que la operación “entorpecería ese canal de otorgamiento de crédito y provocaría distorsiones y problemas en cualquier economía”.

Desde luego que después de 36 años de haber sido impuesto el modelo económico neoliberal, que cambió también en la manera de ver el mundo, el especialista en finanzas anteriormente señalado no es el único que piensa así. Esto nos trae a la memoria la opinión del economista más notable del siglo XX, John Maynard Keynes, quien decía que “…los hombres prácticos, que se creen bastante exentos de cualquier influencia intelectual, suelen ser esclavos de algún economista difunto”. Y en este caso estamos hablando de ideas del pasado a partir del “marginalismo”, la “teoría neoclásica” y el “monetarismo”, todas escuelas de pensamiento económico, mezcladas con recetas de la Escuela de Elección Pública (Public Choise Theory), que dirige sus críticas al intervencionismo del Estado y a las conquistas sociales.  Cabe señalar que esta última escuela sociológica, ofrece promover el bienestar en función de las libertades empresariales, con respeto a la propiedad privada, y con mercados libres, siendo el papel del Estado mantener las instituciones sin tener injerencia en el proceso productivo.

Entre las justificaciones para dejar a los Estados nacionales al margen de la actividad económica, una de las más empleadas ha sido la ineficiencia en el manejo de la empresa pública. En nuestro país ha sido recurrente referirse al elevado endeudamiento de PEMEX con cerca de dos billones de pesos y al de la CFE con 384 mil millones a finales de 2022, como ejemplos; pero se soslayó que ambas empresas fueron víctimas de “una profecía que se cumplía a sí misma”. No se puede ocultar que los cuantiosos créditos que las llevaron a la situación de elevado endeudamiento no fueron empleados para sus operaciones habituales sino como pretexto para buscar su privatización y con un fuerte tufo de corrupción.

Para reforzar nuestro planteamiento y en el caso de la empresa petrolera, vale la pena escuchar la opinión de Ramsés Pech, reconocido experto en la materia, quien ha señalado que Pemex ha sido la caja chica de las administraciones a raíz del uso irracional del endeudamiento, mismo que ha sido empleado para programar un mayor gasto del país. Agrega el experto en hidrocarburos, por cierto, poco afecto a la 4 T, que los vencimientos en su deuda han incrementado los costos financieros, debido a que tiene que negociar nuevos plazos y con tasas por arriba del mercado.

Pero las cosas están cambiando en este sexenio. El recorte al Derecho de Utilidad Compartida (DUC) que es la principal carga fiscal de dicha empresa, le ha permitido disponer de cerca 375 mil 637 millones de pesos, al margen de las aportaciones que el gobierno federal ha hecho y que en el primer trimestre de este año ascienden a 17 mil 700 millones de pesos. El DUC que le corresponde pagar al fisco, pasó de 65 por ciento en 2019 a 40 por ciento el año pasado, pero aún con el alivio fiscal Pemex ha entregado un billón 316 mil 976.6 millones de pesos en contribuciones durante la actual administración. Desde luego que lo ideal es reducir a 30 por ciento la tasa del DUC, mismo porcentaje que pagan las empresas petroleras de todo el mundo, para que se pueda hablar de una sustantiva baja en sus obligaciones.

Pero para entender la razón por la que mucha gente mantiene posiciones basadas en prejuicios y no en el sentido común, como por ejemplo lo de la ineficiencia de las empresas del Estado, tomamos prestada  otra cita de Keynes: “Sé lo que hace a un hombre más conservador… No saber nada del presente o nada del pasado”.

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