La Laguna de Bacalar enfrenta un nuevo desafío ecológico con la consolidación del pez Diablo, también conocido como Plecostomus o Limpia Peceras, como especie invasora. En 2025 se lograron extraer 27 ejemplares y detectar al menos ocho nidos, lo que confirma que esta especie exótica originaria del Amazonas se ha establecido en este ecosistema de alta biodiversidad.
Miguel Mateo Sabido, director de Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo, informó que los ejemplares se han extendido a lo largo de los más de 42 kilómetros de la laguna, incluyendo cenotes, esteros y canales. Las observaciones nocturnas realizadas entre septiembre y octubre de 2025 permitieron localizar nidos en la zona sur, ejemplares en cenotes del centro y registros en la zona norte.
A pesar de la preocupación, hasta ahora no se han detectado daños en los Estromatolitos, formaciones fósiles de hasta 3,500 millones de años, aunque el riesgo para otras especies nativas, como la mojarra pinta y el caracol chivita, es real debido al comportamiento agresivo y la alimentación del pez Diablo.
El arribo de esta especie se atribuye a liberaciones humanas de ejemplares de pecera y ha motivado la implementación de un comité intersectorial que incluye gobierno, sociedad civil y comunidades locales, así como campañas de educación ambiental en escuelas y espacios públicos.
Sabido destacó que la laguna oligotrófica podría frenar parcialmente la expansión del Plecostomus, aunque la presión turística y la contaminación podrían favorecer su proliferación futura. La coordinación con CONABIO busca monitorear y controlar la especie antes de que afecte de manera irreversible la biodiversidad de Bacalar.

