MÉXICO.- La economía mexicana se contrajo 0.8% en el primer trimestre de 2026, la mayor caída para un periodo similar desde 2020, con un deterioro simultáneo en los sectores primario, secundario y terciario, según la estimación oportuna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
El dato, superior a la contracción de 0.6% prevista por analistas, rompe con cuatro trimestres consecutivos de crecimiento y refleja un debilitamiento generalizado de la actividad productiva. Las actividades primarias retrocedieron 1.4%, las industriales 1.1% y los servicios, que habían sostenido la economía en 2025, cayeron 0.6%.
“Es la primera vez… que las tres actividades caen de manera simultánea”, explicó Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, al subrayar la amplitud del retroceso.
El economista Andrés Abadía, de Pantheon Macroeconomics, advirtió que la contracción “refleja un deterioro generalizado en la agricultura, la industria y los servicios”, lo que descarta que se trate de un choque aislado.
El resultado apunta a un escenario de estancamiento. “El efecto acumulativo es de un estancamiento”, afirmó Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs, al considerar que la pérdida de dinamismo se ha extendido durante varios meses.
El consumo, que representa cerca de 70% del PIB, muestra señales de debilidad. Especialistas lo atribuyen al deterioro del mercado laboral, la caída de remesas y la incertidumbre económica, factores que han reducido el gasto de los hogares.
Siller indicó que “a la gente no le alcanza”, lo que limita la recuperación, pese a los programas sociales. También señaló que la reconfiguración de exportaciones, con menor peso de manufacturas de alto valor agregado, ha reducido la generación de empleo e inversión.
Analistas de Banorte añadieron que la depreciación en el poder adquisitivo de las remesas ha incidido en la caída del sector servicios, cuya contracción es la primera desde 2019.
Los datos serán revisados el 22 de mayo, cuando el Inegi publique la cifra definitiva, en un contexto donde la actividad económica enfrenta presiones internas y externas que han limitado su crecimiento sostenido. (Con información de El Economista)

