Eduardo May
MÉRIDA.- Luego de la demora de los juzgados federales para emitir una resolución sobre el caso “Las Dunas”, en Chuburná Puerto, municipio de Progreso, ambientalistas e investigadores insistieron en solicitar a la autoridad federal una moratoria total para los proyectos de construcción en las costas yucatecas.
Esta semana, el grupo “Salvemos las Dunas”, que presuntamente está integrado por habitantes de la comisaría de Chuburná Puerto, agrupaciones ambientales y promotores de la sustentabilidad, informó que la audiencia de amparo sobre el caso fue pospuesta debido a trámites de los juzgados, al no poder notificar en tiempo y forma a las autoridades municipales de Progreso. Por ello, la audiencia fue reprogramada para dentro de dos semanas, lo que prolonga el fallo sobre el litigio promovido contra la empresa constructora por presuntos daños a dunas y vegetación endémica.
Al respecto, el grupo de activistas y especialistas se sumó al reclamo para demandar a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) una moratoria para las obras y proyectos que se pretenden desarrollar en las zonas costeras de Yucatán.
Según datos de la misma dependencia federal, en las últimas cuatro décadas las zonas de manglares, esteros y humedales han sido afectadas por desarrollos inmobiliarios y turísticos, así como por el crecimiento poblacional en las comunidades costeras. La institución cuantificó que en la región peninsular han desaparecido unas 90 mil hectáreas de ecosistemas de manglar debido al crecimiento urbano, áreas de población no planificada y asentamientos irregulares.
Sobre este tema, Jorge Herrera Silveira, docente y especialista del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), Unidad Mérida, ha señalado reiteradamente el impacto de los proyectos inmobiliarios en la costa yucateca y la necesidad de frenar su crecimiento.
Herrera Silveira declaró en su momento que en Yucatán se han perdido o degradado cerca de 30 mil hectáreas de manglares en los últimos años. “Este volumen es muchísimo”, recalcó.
Desafortunadamente, los datos oficiales no lo reflejan debido a cuestiones técnicas relacionadas con la forma de evaluar esta pérdida. Declaró que la zona de humedales que va desde Sierra Papacal, comisaría de Mérida, hasta Chuburná, perteneciente al municipio de Progreso, constituye una amplia área de manglar degradado.
“También eran manglar todas esas áreas de agua que ahora están secas a la entrada del puerto de Sisal, comisaría de Hunucmá. De la misma forma, grandes áreas que van desde Progreso a Telchac que se han degradado o perdido por el crecimiento urbano, los desarrollos urbanos no planificados y complejos hoteleros que se han edificado sobre zonas protegidas”.
Por ello, planteó la necesidad de detener este daño mediante la cancelación de obras y proyectos inmobiliarios, nuevos asentamientos y proyectos turísticos, a fin de permitir la regeneración de los humedales perdidos.

