Sergio Masté
CANCÚN.- La tensión por la presencia de migrantes cubanos comenzó a hacerse visible en espacios públicos de Cancún. Una pinta apareció en el Parque de Las Palapas con el mensaje “Fuera cubanos que no respeten México”, una expresión que preocupa por el riesgo de que los conflictos sociales terminen convirtiéndose en rechazo generalizado hacia toda una comunidad.
La presencia cubana no es nueva en Cancún, pero el fenómeno ha adquirido nuevos matices. Reportes periodísticos documentan la llegada de cubanos deportados desde Estados Unidos que arriban a México en condiciones de vulnerabilidad, en algunos casos sin documentos, dinero o redes de apoyo, enfrentando dificultades para incorporarse al mercado laboral formal.
Al mismo tiempo, autoridades municipales han reportado un incremento de ciudadanos cubanos remitidos por faltas administrativas, principalmente alteraciones al orden público, consumo de alcohol o sustancias en la vía pública. También existen casos judiciales que involucran a personas de esa nacionalidad, pero estos hechos corresponden a individuos concretos y no permiten atribuir conductas delictivas a la comunidad cubana en general.
El escenario resulta preocupante porque, junto con los problemas de seguridad y convivencia, aparece otra realidad: la precariedad económica, habitacional y migratoria de personas que llegan sin recursos suficientes para reconstruir su vida. El reto para Cancún será atender los delitos cuando existan, pero también evitar que la frustración social derive en xenofobia o confrontaciones entre comunidades. El propio Gobierno de Quintana Roo ha señalado la necesidad de promover convivencia, diálogo y respeto a los derechos humanos.

