AGENCIAS
PORTLAND.- La población mundial alcanzó los 8,300 millones de personas en 2026, un récord histórico que refleja un crecimiento vertiginoso en los últimos 100 años y plantea retos importantes para la sostenibilidad del planeta. Este aumento se ha acelerado en los últimos siglos: mientras que alcanzar los primeros 1,000 millones tomó miles de años, la población mundial tardó apenas 12 años en pasar de 6,000 a 7,000 millones a principios del siglo XXI.
El crecimiento demográfico no es uniforme: se proyecta que para 2060 la población global llegue a 10,000 millones y que alcance un máximo de 10,300 millones en 2084, antes de estabilizarse ligeramente. África será la región que más crecerá proporcionalmente, mientras que Europa verá reducida su participación en la población mundial. Asia, aunque sigue siendo el continente más poblado, disminuirá su proporción respecto al total global.
El aumento de personas trae consigo efectos ambientales y sociales que van desde la presión sobre recursos naturales hasta el cambio climático. Los expertos advierten sobre el impacto en biodiversidad, nivel del mar, inseguridad alimentaria y pérdida de hábitats. Por ejemplo, el glaciar Thwaites en la Antártida podría elevar el nivel del mar global hasta 60 centímetros si colapsa, afectando a decenas de millones de personas.
De acuerdo con el demógrafo Joseph Chamie, exdirector de la División de Población de las Naciones Unidas, “la población mundial continuará creciendo a lo largo del siglo XXI, lo que generará desafíos complejos para gobiernos y sociedades, especialmente en materia de recursos, alimentación y sostenibilidad ambiental”.
A pesar de estos retos, muchos medios y autoridades se enfocan en la baja natalidad en ciertos países y en el envejecimiento poblacional, presentando estos fenómenos como un problema, mientras que el crecimiento general de la población mundial sigue siendo un factor clave en la configuración de los desafíos globales.

