AGENCIAS
WASHINGTON.- La guerra en Medio Oriente está generando un impacto global con presiones inflacionarias y un crecimiento económico más lento, advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo identificó que el aumento de los precios de los energéticos es el principal canal de transmisión de estas tensiones.
“Si bien la guerra podría influir en la economía global de diferentes maneras, todos los caminos conducen a precios más altos y un crecimiento más lento”, señaló el FMI en un documento de trabajo. La agencia destacó que la interrupción del tráfico por el estrecho de Ormuz y los daños a la infraestructura regional han provocado “la mayor perturbación en el mercado petrolero mundial de su historia”, según la Agencia Internacional de Energía.
El organismo alertó que los países importadores de energía en África, Oriente Medio y América Latina enfrentan costos de importación elevados, junto a márgenes fiscales limitados y reservas externas reducidas. Además, la guerra está afectando las cadenas de suministro de insumos críticos y no energéticos, como los fertilizantes, lo que incrementa la preocupación por la seguridad alimentaria. “Con la interrupción de los envíos de fertilizantes —de los cuales aproximadamente un tercio pasa por el estrecho de Ormuz— crece la preocupación por los precios de los alimentos”, indicó el FMI.
Los efectos secundarios incluyen aumentos en los costos de transporte, fletes y seguros, así como retrasos en entregas y afectaciones al turismo global debido a interrupciones del tráfico aéreo en el Golfo. Esto contribuye a una presión inflacionaria que se traslada a bienes y servicios manufacturados.
El FMI advirtió que la guerra también ha desestabilizado los mercados financieros. “Los precios de las acciones a nivel mundial han caído, los rendimientos de los bonos han aumentado en las principales economías avanzadas y en muchos mercados emergentes, y la volatilidad se ha incrementado”, puntualizó.
Para enfrentar estos desafíos, el organismo enfatizó la necesidad de políticas nacionales adecuadas y medidas ajustadas a las condiciones de cada país, particularmente en aquellos con reservas limitadas y escaso margen fiscal, con el fin de mantener la resiliencia ante la crisis global.

