MAURICIO BALAM
En el marco de las festividades del Janal Pixán, también conocido como Día de Muertos, la señora Leonarda Cab Chimal compartió con El Despertador una detallada explicación sobre las tradiciones culinarias que las familias de Kantunilkín preparan para honrar a sus difuntos.
Relató que cada familia elabora los platillos que más disfrutaba la persona fallecida. En su caso, recordó a su padre, Marcos Cab Chablé, quien falleció hace más de 20 años y cuyo alimento preferido era el sac-col, también conocido como relleno blanco. Añadió que a él le gustaban los “cotzo thuu” o polcancitos, además de tamales y bebidas tradicionales como el atole de maíz nuevo o el ká, elaborado con maíz quebrado. En algunas ofrendas, explicó, se colocan también bebidas alcohólicas, como ron seco, si eran del gusto del difunto.
Cab Chimal aclaró que en la región no es habitual preparar mucbipollo, aunque en ciertas zonas turísticas se incluye para promover las tradiciones. Sin embargo, si era del agrado del ser querido, algunas familias lo incorporan como excepción.
Detalló que el proceso tradicional de preparación del tamal se mantiene sin cambios en las comunidades rurales, desde la nixtamalización del maíz hasta su cocción en el pib, con ingredientes como repollo, recados, carne deshebrada y hojas de plátano. Indicó que cada cocinera tiene su toque particular, y algunas utilizan elote nuevo para darle un sabor más fresco.
Consideró esencial involucrar a los hijos en la preparación de las ofrendas para que las costumbres perduren, pese al avance de las redes sociales y la globalización. Afirmó que estas tradiciones deben preservarse desde el hogar, ya que muchas instituciones solo las reproducen por compromiso.
Finalmente, recordó que el primer día de la celebración está dedicado a los niños, con dulces y bebidas suaves, mientras que el segundo es para los adultos, con alimentos de su preferencia. Ocho días después se realiza el “Bix”, que marca el cierre del homenaje, cuando se ofrecen nuevamente tamales y vaporcitos, y se encienden velas frente a las casas para para que los ánimas sepan que ha terminado la comida de muertos y guiarlas hacia su descanso.





