Harold Amábilis
TENABO.- La cabecera municipal de Tenabo vivió este domingo una jornada de profundo arraigo espiritual con la procesión de la venerada imagen del Gran Poder de Dios, actividad que marcó el punto culminante de las celebraciones religiosas de su feria tradicional. El cortejo avanzó por las principales arterias de la localidad y transitó el interior del coso taurino artesanal, un escenario que cada año se integra al recorrido como testigo mudo de una costumbre que hermana la fe con las expresiones más representativas del pueblo.
La figura del Gran Poder de Dios, cargada sobre los hombros de sus fieles, compartió el trayecto con la patrona municipal, la Virgen de la Asunción, en una dualidad de protectores que condensan el sentir religioso de la comunidad. Ambas imágenes fueron escoltadas por los gremios, cuyos estandartes y atavíos multicolores pusieron una nota de vitalidad al paso solemne, mientras el aroma del incienso se mezclaba con las notas festivas de la charanga que acompañó la peregrinación.
El itinerario comprendió el ruedo artesanal y las calles que configuran el corazón urbano de este municipio del Camino Real, donde los asistentes renovaron un pacto de gratitud que, según expresan los organizadores, se transmite de una generación a otra sin perder intensidad. La jornada, concebida como el cierre de las fiestas patronales, inició con el rezo del Santo Rosario a las once de la mañana y continuó con la misa solemne de clausura, oficiada al mediodía como preámbulo inmediato a la procesión.
Al término del acto litúrgico, la feligresía se congregó para escoltar a sus santos patronos en un ambiente donde la pausa del tiempo pareció manifestarse, solo interrumpida por el compás de los pasos sobre el pavimento y las plegarias susurradas. La organización extendió un llamado a toda la población para sumarse a esta despedida simbólica del ciclo festivo, subrayando la importancia de la presencia colectiva como un gesto de agradecimiento por las bendiciones recibidas durante el año. El eco de las aclamaciones populares, dedicadas tanto al Gran Poder de Dios como a la Virgen de la Asunción, resumió el temple de una tradición que define la identidad tenabeña y se proyecta intacta hacia el futuro.




