Las investigaciones sobre el pez diablo en la laguna de Bacalar continúan en curso, con el propósito de conocer a fondo su comportamiento y diseñar estrategias de control frente a los daños que causa al ecosistema. El Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo (Ibanqroo) mantiene la primera fase del monitoreo, que incluye la captura y análisis de ejemplares, además de la conformación de un comité especializado que coordine acciones de manejo.
El titular del Ibanqroo, Javier Carballar, explicó que se busca determinar posibles usos de esta especie invasora, como su aprovechamiento artesanal, tal como ocurrió con el pez león. Sin embargo, la prioridad actual es comprender su expansión y los efectos que provoca en el entorno natural.
A principios de septiembre se informó la capturar de ocho ejemplares en la laguna, dos de ellos con huevas listas para reproducirse, lo que confirmó la existencia de nidos activos. Según la doctora Martha Valdez Moreno, especialista en Zoología, la proliferación del pez diablo coincide con el deterioro ambiental de Bacalar, agravado por la deforestación y la pérdida de manglar.
La investigadora advirtió que esta especie prospera en aguas de menor calidad, lo que refleja un deterioro del ecosistema. Llamó a reforzar la investigación científica, la vigilancia y la educación ambiental para evitar un mayor impacto en la biodiversidad local.

