Lo que comenzó como una promesa de mejora para la comunidad, hoy es fuente de indignación. Habitantes de Cuchumatán acusan al presidente municipal de Bacalar, José Alfredo “Chepe” Contreras Méndez, de haberlos abandonado tras impulsar la construcción de un puente rural que quedó inconcluso y representa un riesgo latente.
Los vecinos señalan que el edil, emanado de Morena, les pidió una cooperación de mil pesos por familia —500 para mano de obra y 500 para materiales— para levantar el paso en una zona agrícola clave. Sin embargo, la obra fue mal diseñada, sin supervisión técnica, y edificada únicamente con esfuerzo comunitario.
Hoy, en plena temporada de lluvias, la estructura improvisada presenta daños visibles y amenaza con colapsar. “Nos dejaron solos con una responsabilidad que no nos corresponde”, lamentaron los pobladores, exigiendo que el alcalde asuma su compromiso y envíe personal de obras públicas a rescatar el proyecto antes de que ocurra una tragedia.
Mientras tanto, la comunidad se enfrenta a la posibilidad de perder no solo lo poco construido, sino también la seguridad de sus caminos.

