Marzo: de la reflexión a la acción por los derechos de las mujeres
Mtra. Adela Jiménez Izquierdo
Marzo es un mes para la lucha de los derechos de las mujeres, en efecto, el 08 de marzo es un día central que se debe a la reflexión y a la visibilización, pero la verdad es que no es suficiente con un mes, la acción debe ser la constante.
El camino hacia acciones reales
Durante años ha sido un objetivo lograr el reconocimiento de los derechos de las mujeres, leyes a favor de sus derechos, espacios públicos para mujeres, reconocimiento del trabajo doméstico etc. pero la pregunta actual es ¿qué mecanismos garantizan actualmente estos derechos? En este marco, la sociedad busca visibilizar y reflexionar sobre la violencia de género, pero aun enfrentamos desafíos significativos, necesitamos cambiar el paradigma, el reconocimiento es un avance, pero garantizar estos derechos sigue siendo una tarea pendiente y quizás esa sea la nueva lucha.
Es necesario romper los discursos y traducirlos en acciones concretas que generen cambios reales.
El silencio de la violencia
La violencia se manifiesta en todos los espacios: la familia, la comunidad, las escuelas, los centros de trabajo y espacios de servicio público. El llamado a la acción no puede quedar en un simple “alza la voz”, cuando en muchos casos se ha vuelto, un acto silencioso y normalizado. No solo es conocer conceptos como el ciclo de la violencia o herramientas como el violentómetro, la clave está en reconocer la realidad de estos escenarios y trabajar activamente hasta formar una cultura de la no violencia. El trabajo fuerte también esta desde el interior de cada víctima, rompiendo el silencio y enfrentando las estructuras que la sostienen.
Pero además el silencio impuesto puede ser fatídico, llevándonos a una profunda desestabilización emocional, mental y profesional, pareciera que señalar a nuestros agresores es un acto prohibido, como si denunciar fuera sinónimo de exageración o moda. En realidad, es un bumerán que, tarde o temprano, regresa con consecuencias impredecibles, romper ese silencio no es solo una opción, sino una necesidad para la salud y el bienestar integral de cada mujer víctima de violencia.
No más “calladita te ves más bonita”; desaprendamos, rompamos ciclos, rechacemos la censura, exigir espacios realmente libres de violencia no es un capricho, no es una moda, es un derecho. Es natural que esto genere incomodidad y que muchas veces se nos perciba como desafiantes, pero el verdadero desafío está en construir una sociedad donde nuestra voz no sea cuestionada, sino respetada.
Empoderamiento: más que una palabra
El empoderamiento no debe ser solo un concepto o una tendencia, construyamos confianza en nosotras mismas, tomemos decisiones con autonomía y fortalezcamos nuestra independencia en todas las áreas de la vida. El empoderamiento no es fácil cuando se vive violencia, ya que el miedo y la inseguridad apagan la voz interna que nos impulsa a exigir ser escuchadas.
Pero trabajemos en ello y no convirtamos el empoderamiento en una frase vacía o en una estrategia de mercado, hagámoslo una acción tangible y cotidiana, si la palabra no nos alcanza, busquemos nuevas formas de expresión que nos permitan transformar realidades, fomentando una sororidad genuina, dejemos de competir entre nosotras y abramos espacios de apoyo real; durante mucho tiempo nos enseñaron a rivalizar en un mundo diseñado para excluirnos, ahora es momento de redefinir nuestra presencia, de construir alianzas y de hacer de la equidad una práctica diaria.
Conclusión
Marzo es un recordatorio de que aún queda camino por recorrer, y que cada avance es resultado de una lucha constante, la invitación es a seguir impulsando cambios desde cada espacio personal. Si promoviendo el respeto por los derechos de todas las mujeres, pero sobre todo garantizando el ejercicio de esos derechos, para poder llegar a una realidad palpable en cada ámbito de la sociedad.
*Adela Jiménez Izquierdo es directora del Grupo Especializado en Atención a Víctimas de Violencia Familiar de Género (Geavig) en el municipio Benito Juárez.



