El tema de hoy
¿Qué es la infidelidad emocional?
Dra. en Psic. Laura Álvarez Alvarado
Cuando se habla de infidelidad, la mayoría de las personas piensa inmediatamente en una relación física o sexual fuera de la pareja. Sin embargo, las relaciones humanas son mucho más complejas. Existen vínculos que, aun sin llegar al contacto físico, pueden comprometer seriamente la confianza, la intimidad y el compromiso que sostienen una relación.
La llamada infidelidad emocional ocurre cuando una persona establece con alguien ajeno a su pareja un vínculo afectivo tan profundo que comienza a ocupar el lugar que naturalmente correspondería a la relación de pareja. Aunque no exista un encuentro íntimo, las emociones, la confianza y la complicidad empiezan a dirigirse hacia una tercera persona, debilitando poco a poco la relación principal.
Cuando una amistad deja de ser solo amistad
La infidelidad emocional suele comenzar de manera casi imperceptible. Puede surgir con un compañero de trabajo, una amistad de muchos años o incluso con alguien conocido únicamente a través de las redes sociales. Al principio parece tratarse de una relación completamente inocente, pero poco a poco comienza a adquirir una importancia mayor.
Es esa persona con quien compartes primero las buenas noticias, las preocupaciones, los problemas cotidianos o las emociones más profundas. Es a quien escribes constantemente, con quien intercambias llamadas o mensajes durante el día y con quien terminas estableciendo una confianza que, poco a poco, deja de existir con tu pareja. Sin darte cuenta, esa amistad comienza a ocupar un espacio emocional privilegiado.
¿Sabías que podrías estar siendo infiel emocionalmente?
Durante mucho tiempo se creyó que la infidelidad implicaba exclusivamente un encuentro físico, desde un beso hasta una relación sexual.
Sin embargo, compartir la intimidad emocional con otra persona, pensar constantemente en ella, buscar su compañía antes que la de tu pareja o sentir mayor ilusión por conversar con ese “confidente” puede ser una señal de que algo importante está ocurriendo en la relación.
En muchas ocasiones, la infidelidad emocional no comienza por la intención de engañar, sino como una forma de llenar necesidades afectivas que no están siendo satisfechas dentro de la pareja. El problema es que, conforme aumenta esa cercanía, también crece el distanciamiento emocional con quien comparte la vida contigo.
¿Por qué resulta tan peligrosa?
La realidad es que quien establece una relación emocional paralela comienza a invertir tiempo, atención, interés y afecto en otra persona.
Aunque la relación permanezca en un plano exclusivamente emocional, el compromiso afectivo empieza a desplazarse. Se comparten pensamientos, ilusiones, preocupaciones y experiencias que antes pertenecían al ámbito de la pareja.
Muchas personas consideran que no están siendo infieles porque nunca existió contacto físico. Incluso justifican su conducta diciendo que se trata únicamente de una amistad especial o de un simple juego emocional.
Sin embargo, el engaño existe desde el momento en que la relación necesita mantenerse en secreto o cuando aparecen conversaciones, encuentros o mensajes que la pareja probablemente desaprobaría. La confianza comienza a fracturarse mucho antes de que exista una relación física.
¿Cuál es la causa de la infidelidad emocional?
Cada historia es diferente y responde a circunstancias particulares. Sin embargo, una de las causas más frecuentes suele ser el deseo de escapar, aunque sea temporalmente, de una relación que ha caído en la rutina, la monotonía o el distanciamiento emocional.
En lugar de afrontar directamente las dificultades de la pareja, algunas personas buscan comprensión, admiración o compañía en alguien más.
También es frecuente que quien incurre en una infidelidad emocional se convenza de que no está haciendo nada incorrecto, precisamente porque no existe contacto físico. Esa idea facilita que el vínculo continúe creciendo sin reconocer el riesgo que representa.
¿Cuándo deja de ser una amistad?
No siempre resulta sencillo establecer el momento exacto en que una amistad cruza la línea hacia una infidelidad emocional. Sin embargo, existen algunas señales de alerta.
Cuando comienzas a buscar cualquier pretexto para ver o hablar con esa persona; cuando esperas con entusiasmo sus mensajes; cuando ocultas conversaciones a tu pareja; cuando sientes remordimiento después de un abrazo, una caricia o un encuentro aparentemente inocente, o cuando compartes con ella aspectos de tu vida que ya no compartes con tu pareja, es momento de detenerte y reflexionar.
La pregunta más importante quizá sea esta: ¿estás invirtiendo más tiempo y energía emocional en esa persona que en tu propia relación? Si la respuesta es afirmativa, probablemente la amistad ha dejado de ser solamente una amistad.
¿Qué hacer?
Lo más recomendable es hablar sinceramente con la pareja acerca de lo que está ocurriendo y de las necesidades emocionales que no están siendo satisfechas dentro de la relación.
También será necesario establecer límites claros con la tercera persona y evitar aquellas situaciones que favorezcan el desarrollo de sentimientos más profundos.
Tener amistades no representa ningún problema. El conflicto aparece cuando una de ellas comienza a desempeñar el papel que corresponde a la pareja: escuchar, apoyar, comprender y compartir la intimidad emocional cotidiana.
Si desea conservar su relación, es indispensable trabajar desde dentro de ella. La comunicación abierta, la empatía y la disposición para reconstruir la confianza constituyen herramientas fundamentales para superar esta situación.
Por otra parte, si esa relación emocional le ha permitido descubrir que el vínculo de pareja ya está profundamente deteriorado y que ambos han tomado caminos diferentes, lo más sano será afrontar esa realidad con honestidad antes de prolongar un engaño que solo incrementará el sufrimiento.
Reflexione antes de que sea demasiado tarde
Sea honesto consigo mismo y pregúntese con quién comparte realmente sus emociones, sus ilusiones y sus preocupaciones. Una relación de pareja necesita tiempo, confianza y dedicación para mantenerse fuerte.
Si ha comenzado a buscar en otra persona aquello que antes encontraba en su pareja, quizá sea momento de revisar qué está ocurriendo en la relación y hablarlo antes de que el problema crezca. En muchas ocasiones, una conversación sincera y el compromiso de ambos pueden evitar una ruptura innecesaria. Cuando esto resulta difícil, la ayuda psicológica profesional puede convertirse en la mejor herramienta para recuperar la comunicación y fortalecer nuevamente la relación.
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