GERARDO RUIZ
Mi abuelo nació a finales del siglo XIX y creció mientras el siglo XX se abría paso. Le tocó vivir la Revolución y ver el auge de los primeros trenes de México. Solía contarme una metáfora sencilla, pero poderosa, que llevaba toda una vida de experiencia detrás:
¿Qué es más importante? ¿El tren, el conductor o las vías?
Mi abuelo decía que muchos se enredan discutiendo qué pesa más: si la fuerza del tren, la habilidad del conductor o la solidez de las vías. Pero lo que realmente importa —repetía con una calma que solo da la vida dura— es hacer las cosas bien desde el principio. Porque si el tren está mal construido, si las vías se pusieron al aventón o si el conductor aprende a medias, entonces cada viaje será un riesgo… y cada generación tendrá que cargar con los errores de la anterior. La verdadera sabiduría está en dejar un camino firme, bien trazado, que pueda adaptarse a los cambios sin desmoronarse.
Hoy, ya entrado el siglo XXI, me toca a mí hacerme la misma pregunta:
¿Qué es más importante? ¿El tren, el conductor o las vías?
Y la respuesta es clara: antes de esas tres cosas, lo verdaderamente esencial es hacer bien las cosas desde el principio. Porque si no se preserva el medio ambiente, si no se garantiza la salud, la seguridad y los servicios básicos de quienes habitan un territorio, entonces cualquier tren —por muy moderno o costoso que sea— dejará de ser progreso y se convertirá en estorbo, en carga, en un problema que terminará pagando la generación que viene detrás de nosotros.
Es así como escucho, una y otra vez, en cada hospital público, la falta de lo más básico para brindar atención médica. Historias de quintanarroenses que tienen que viajar hasta Mérida para hacerse unos simples análisis porque aquí no hay insumos, no hay reactivos, no hay equipo, no hay nada.
Y lo mismo pasa en nuestras colonias. Cada día vivo con la zozobra de no saber si tendré suficiente agua potable en un tinaco de 500 litros, porque la constructora decidió omitir la cisterna que debía construir y Aguakan ya no tiene la presión ni la infraestructura para abastecer el suministro de manera digna. Lo vivimos todos: abres la llave y rezas para que salga algo.
Siguiendo la incógnita de mi abuelo
¿Qué es más importante? ¿El tren, el conductor o las vías?
Francamente prefiero AGUA POTABLE y un MEDIO AMBIENTE SANO, CON ÁRBOLES FRUTALES, VIDA Y PAZ SOCIAL.
AMÉN
X: @gruizCun
Director de la Red de Ciegos de Quintana Roo.

