La red, investigada por autoridades de México y Estados Unidos, habría utilizado costas y zonas turísticas del Caribe mexicano para trasladar migrantes, extorsionar a sus familias y sostener una estructura con conexiones internacionales; la captura de “El Milo” expuso nuevamente sus operaciones.
Por Sergio Masté www.eldespertador.com.mx
Quintana Roo aparece en el centro de una investigación internacional sobre la llamada Mafia Cubano-Americana, una organización señalada por operar desde hace más de una década entre Cuba, México, Estados Unidos y otros países. De acuerdo con expedientes judiciales estadounidenses y reportes periodísticos, la red convirtió el tráfico de migrantes cubanos en una lucrativa actividad criminal, utilizando al Caribe mexicano como punto estratégico para sus operaciones. El esquema habría comenzado con el traslado clandestino de personas desde Cuba hacia las costas de Quintana Roo, incluyendo zonas como Holbox y Cancún. Una vez en territorio mexicano, algunos migrantes eran presuntamente llevados a casas de seguridad, donde eran retenidos y utilizados para presionar a sus familiares en Estados Unidos. Las investigaciones estadounidenses señalan cobros de alrededor de 10 mil dólares, además de amenazas y agresiones contra quienes no podían pagar. La estructura no se habría limitado al tráfico de personas. Documentos y reportes la relacionan también con contrabando, robo de embarcaciones, narcotráfico y traslado clandestino de peloteros cubanos, mientras que investigaciones federales han documentado operaciones que conectaban el sur de Florida con México y Cuba. TRÁFICO DE PERSONAS Y DELINCUENCIA ORGANIZADA Uno de los golpes más importantes contra esta red ocurrió el 6 de abril de 2026, cuando fuerzas federales detuvieron en el fraccionamiento Residencial Arbolada, en Cancún, a Remigio “N”, alias “El Milo”, señalado como presunto coordinador operativo y financiero de la organización. Junto con él fue detenida otra persona y se aseguraron 38 dosis de marihuana y una camioneta. El detenido fue trasladado a Ciudad de México para continuar con el proceso derivado de una solicitud de extradición estadounidense por delitos relacionados con tráfico de personas y delincuencia organizada. La captura volvió a colocar a Quintana Roo bajo los reflectores internacionales, no solamente como uno de los principales destinos turísticos de México, sino también como un territorio estratégico para redes criminales que aprovechan sus conexiones marítimas, su flujo internacional de viajeros y su cercanía con Estados Unidos. El caso de “El Milo”, sin embargo, representa apenas una pieza de una investigación que lleva años. Las autoridades estadounidenses han perseguido a integrantes de esta estructura desde el sur de Florida, mientras que las pesquisas recientes buscan establecer hasta dónde llegan sus conexiones, sus rutas y sus posibles alianzas dentro y fuera de México.


