QUINTANA ROO REFUERZA ESTRATEGIA ANTE SARGAZO
4 Feb. 2026
Los tres niveles de gobierno coordinan acciones para combatir la llegada adelantada de la macroalga, tras registrarse volúmenes récord en el Atlántico durante el ciclo pasado; 2026, con pronóstico reservado, aunque podría ser similar
REDACCIÓN
CANCÚN.- El Caribe mexicano enfrenta un desafío prematuro este 2026. Aunque la temporada oficial de arribo de sargazo se establece tradicionalmente entre los meses de abril y octubre, las costas de Quintana Roo han comenzado a registrar recales atípicos desde el mes de enero. Este fenómeno, impulsado por condiciones meteorológicas cambiantes y los remanentes de un año previo con cifras récord, ha encendido las alarmas de las autoridades municipales, estatales y federales, quienes ya despliegan una estrategia de contención para proteger el ecosistema y la industria turística.
De acuerdo con investigaciones del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la presencia actual de la macroalga en el litoral no es un evento aislado, sino una consecuencia directa de la abundancia extrema registrada en 2025. La doctora Brigitta I. van Tussenbroek recordó que el año pasado fue un periodo “sin precedentes”, alcanzando un pico máximo de 37.5 millones de toneladas métricas en el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico durante el mes de junio.
“Después de tanta abundancia, queda un volumen residual atrapado en contracorrientes que generan estacionalidad y se mueven posteriormente hacia nuestras costas”, señaló.
Actualmente, se estima que existen 5.6 millones de toneladas de sargazo flotando en la región del Caribe. Si bien esta cifra es considerable para el inicio del año, los científicos enfatizan que el volumen total que finalmente llegará a las playas mexicanas es aún impredecible, ya que depende estrictamente de variables oceanográficas dinámicas.
La estrategia de la Secretaría de Marina
Ante este panorama, la Secretaría de Marina (SEMAR) ha tomado el liderazgo en las labores de vigilancia y recolección. Topiltzin Tlacaelel Flores Jaramillo, coordinador de la Estrategia de Contención del Sargazo, informó que los pronósticos para este año sugieren un comportamiento similar al de 2025. Sin embargo, aclaró un dato estadístico fundamental: solo cerca del 1% del sargazo en mar abierto suele recalar en la costa.
Entrevistado en Playa del Carmen, donde sostuvo una reunión con pequeños hoteleros, detalló que, para enfrentar la contingencia, la SEMAR cuenta con una capacidad instalada para recolectar hasta 580 toneladas de alga, apoyada por 16 unidades marítimas operativas y el Buque Sargacero Oceánico, una embarcación de diseño especializado. La estrategia actual se apoya en estudios recientes del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), que permiten identificar posiciones estratégicas para la instalación de barreras marinas que redireccionen la biomasa hacia puntos de acopio, evitando que llegue a la zona de bañistas. No obstante, la efectividad de estas barreras está sujeta a la intensidad del oleaje y la dirección del viento.
Cabe señalar que en Playa del Carmen, luego de los recales atípicos durante las primeras semanas de enero, las playas se encuentran ya libres de la macroalga, gracias al trabajo intenso de recolección para mantener los arenales limpios, así como, en parte, a los efectos de norte que se abaten sobre la costa.
Cancún redobla acciones de recolección
También en Cancún la respuesta ha sido inmediata. Antonio Chambé, director de Servicios Públicos municipales, confirmó que el arribo masivo de sargazo se adelantó aproximadamente 15 días en comparación con el año anterior, cuando los recales comenzaron entre el 6 y el 15 de febrero. El funcionario explicó que los frentes fríos han jugado un papel ambivalente; si bien algunos mitigan la acumulación, otros provocan que el alga que ya avanzaba hacia el Golfo de México regrese al litoral quintanarroense.
Ante esta situación, dijo que desde ahora el municipio trabaja de manera coordinada con los tres órdenes de gobierno, la Marina y el Gobierno del Estado. En las playas de Cancún, un ejército de 250 trabajadores de Servicios Públicos y la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat) realiza labores diarias de tamizaje de arena y rastrillado.
Además, estas labores forman parte del compromiso para conservar las banderas azules, distintivo internacional que certifica la calidad ambiental y el buen estado de las playas.
Chambé señaló que, hasta el momento, Cancún no enfrenta una problemática grave por sargazo. Sin embargo, recientemente se registró un recale en Playa del Niño y Playa Langosta, donde se retiraron alrededor de seis toneladas en tiempo récord, evitando afectaciones mayores.
2026 podría ser otro año récord de recale
El más reciente reporte elaborado por la Universidad del Sur de Florida (USF) con apoyo de la NASA, confirma un incremento acelerado en el Caribe. La biomasa en esta región pasó de 0.45 millones de toneladas en diciembre de 2025 a 1.7 millones en enero, marcando récords históricos para el mes en casi todas las zonas monitoreadas.
El reporte detalla aumentos significativos de sargazo: el Atlántico Occidental subió de 4.1 a 5.5 millones de toneladas, y el Golfo de México registró alrededor de 0.2 millones. Además de Quintana Roo, ya se observan eventos de recale en playas de Belice y Honduras, situación que podría intensificarse.
El análisis satelital identifica tres grandes masas definidas en el Atlántico Oriental, Atlántico Occidental y el Caribe. Dado el crecimiento sostenido y los niveles sin precedentes, el estudio concluye que 2026 tiene alta probabilidad de ser otro año crítico, superando el 75% de los valores históricos, lo que representa un grave desafío ambiental y turístico para destinos como el Caribe mexicano.
Más allá de la logística de limpieza, la comunidad científica advierte sobre el trasfondo ecológico de esta crisis. Héctor Armando Contreras, director del Instituto de Ecología de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, subrayó que el sargazo no debe verse como una “tragedia natural” inevitable, sino como un síntoma de las actividades humanas. La contaminación oceánica y el aumento de la temperatura global por el cambio climático son los verdaderos motores de este crecimiento explosivo.
El impacto en el ecosistema es severo: la acumulación masiva de algas bloquea la luz solar y consume el oxígeno del agua, afectando la fotosíntesis de organismos marinos y provocando la pérdida de pastos marinos, lo que a su vez daña las poblaciones de peces, estrellas de mar y tortugas.
Mientras Quintana Roo se prepara para los meses de mayor afluencia turística, la vigilancia permanente y la adaptación tecnológica se consolidan como las únicas herramientas para convivir con este fenómeno que, año con año, redefine la realidad del Caribe mexicano. (Con información de Perla Hoil y Agencia SIM)


















