RANGEL ROSADO: DEL ADN PENINSULAR A LA EXPANSIÓN HACIA TABASCO – DE VIVA VOZ
1 Nov. 2025
SALVADOR CANTO
Tras consolidar su presencia en los tres estados de la península —Quintana Roo, Yucatán y Campeche—, El Despertador se prepara para escribir un nuevo capítulo: su llegada a Tabasco en 2026. Ocho años después de su fundación, el medio dirigido por Rangel Rosado Ruiz no solo ha resistido los embates de la era digital, sino que ha logrado crecer con un modelo híbrido que combina periodismo artesanal, rigor informativo y compromiso ciudadano.
Con un ADN claramente peninsular y un enfoque independiente, El Despertador ha apostado por sostener la tinta y el papel como símbolo de credibilidad, sin dejar de avanzar en el entorno digital. Desde su “cuarto de guerra” —como llama Rangel a la mesa de redacción—, el equipo impulsa reportajes de fondo, investigaciones y una propuesta editorial que busca no solo informar, sino también incidir.
En entrevista, el director general de El Despertador habla sobre la esencia del medio, los retos superados, la expansión regional y los nuevos desafíos de un periodismo que sigue creyendo en el poder del papel y en la fuerza de las ideas.
—¿Cuáles fueron los principales retos de los primeros años y cómo se lograron superar?
—En primera instancia, los retos fueron económicos y políticos. Tuvimos que aprender todas las aristas de construir un medio que comenzó imprimiendo diario. Trajimos la rotativa desde Monterrey, una Goss Community que imprime espectacular. Imprimir todos los días era un reto enorme. Imagínate: si hoy imprimir cada semana es complicado, hacerlo diariamente lo era aún más. Enfrentamos la distribución —hoy ya certificada en los 11 municipios— y también la crítica: un medio objetivo, sin compromisos políticos, levantando su propio edificio y sus propias áreas. Así construimos solidez y credibilidad.
—¿Qué representa integrar a Campeche y Yucatán al proyecto?
—Creemos en un ADN común, en una raíz compartida. La gastronomía, por ejemplo, nos identifica profundamente: es la misma en Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Alguna vez fuimos una sola península; compartimos folclor, sangre, historia. Todos somos campechanos, yucatecos, tabasqueños. Esta idea de vincularnos a través de la identidad nos llevó a expandirnos. Lo que el año pasado anunciamos como un compromiso hoy es una realidad: ya estamos en Yucatán y Campeche. Con eso demostramos que, si se hacen bien las cosas, esta integración editorial peninsular rinde frutos. Y antes de cerrar el año anunciaremos nuevos compromisos para cumplir en 2026.

—En tiempos de crisis de credibilidad mediática, ¿cómo se gana y se sostiene la confianza del lector?
—Es un tema que discutimos mucho en nuestro “cuarto de guerra”. Hemos visto cómo muchos medios abandonaron el periodismo de investigación. Nosotros decidimos recuperarlo, hacerlo con rigor y creatividad. Hoy trabajamos con fuerza en marketing digital y en el área audiovisual, pero sin renunciar a lo esencial: el periodismo de fondo. Mantenemos reportajes sobre temas que incomodan, como la prostitución en Cancún, los exorcismos o la anarquía del transporte urbano. No buscamos ser francotiradores ni lapidarios. Apostamos por un periodismo diferente, respetuoso, que toque los temas que la gente quiere ver. Lo efímero queda para lo digital; lo profundo, para nuestro semanario impreso. Contrario a lo que muchos piensan, la gente sí quiere mancharse los dedos de tinta.
—¿Cómo nace y cuál es el propósito de la figura del Fiscal Social dentro de este modelo informativo?
—Nace de la necesidad de dar un paso más allá en nuestra forma de comunicar.
Notamos que las autoridades estaban faltando al respeto a los medios de comunicación y pensamos que debíamos responder con institucionalidad. Así creamos la figura del Fiscal Social, que nos permite ingresar nuestros reportajes de investigación a consideración de los tres poderes del Estado y los 11 ayuntamientos, con intención de integrar proyectos de ley. Buscamos que cada publicación tenga una respuesta formal a las problemáticas, que nuestro trabajo sirva de base neutral y profesional para la toma de decisiones. Personalizamos los documentos, los acompañamos de una carta explicativa y los sustentamos en artículos legales.
—¿Qué papel juega la edición impresa en la era digital y cómo equilibran ambos formatos?
—La versión diaria digital es fundamental: permite comunicar la actualidad, lo que pasa al momento. De lunes a viernes publicamos una edición en PDF para lectura en teléfonos y computadoras. Pero la competencia no está en la rapidez, sino en la verificación. Muchos, por querer ganar la nota, publican sin revisar. Nuestro valor está en la consistencia y la profundidad. La edición impresa, con reportajes de fondo, es la que da fuerza y solidez al medio. Además, usamos drones para ampliar la cobertura y tenemos corresponsales certificados en Yucatán y Campeche. Ambos formatos conviven: uno informa, el otro deja huella.
—¿Cuál consideras el mayor logro del equipo de El Despertador en estos ocho años?
—El principal logro es cómo estamos hoy frente a la ciudadanía. Hemos cumplido lo prometido: consolidarnos en Yucatán y Campeche, tener corresponsales, agendas propias y versiones digitales y ahora impresas en ambos estados. Otro gran logro es la creación del Fiscal Social y el fortalecimiento del equipo de investigación. Contamos con herramientas, tecnología y, sobre todo, un espíritu de equipo. Aunque ya tenemos poco acceso al Instituto de Transparencia, seguimos buscando cómo “brincar bardas” para llegar a la verdad.
—Mirando hacia el futuro, ¿qué nuevas metas se han planteado para El Despertador y su expansión peninsular?
—Lo que viene es consolidar la expansión basada en ese ADN peninsular que nos une. Pero, además, nos vamos a expandir hacia Tabasco: el próximo año presentaremos la versión impresa en ese estado. No queremos abarcar más de lo que podemos, pero sí seguir creciendo con solidez. Nuestro engranaje entre producción, circulación, investigación y edición es clave. Nos reunimos los miércoles y domingos; entre todos sumamos más de 300 años de experiencia. El más chimuelo masca tuercas y el más pelón se hace trenzas y eso, creo, es lo que nos mantiene despiertos.














