Queridos propietarios y amantes de los gatos: ésta es una de esas preguntas que provocan respuestas completamente distintas. Hay quien considera que todo gato debería bañarse de vez en cuando y quien sostiene que acercar a un michi al agua es una declaración de guerra. Entonces, ¿quién tiene razón?
En la mayoría de los casos, un gato sano no necesita baños rutinarios, pues son muy cuidadosos con su higiene y dedican buena parte del día a lamerse y arreglar su pelaje. Para ellos, el aseo forma parte de su rutina cotidiana.
Por eso, bañarlo solo porque pensamos que “ya le toca” no suele ser necesario. Hacerlo con demasiada frecuencia incluso puede ser contraproducente, pues el baño y determinados productos pueden alterar los aceites naturales que ayudan a proteger la piel y el pelo.
Pero hay excepciones. Un animal de pelo largo puede necesitar más ayuda para mantener su manto en buenas condiciones. También un gato mayor, con movilidad reducida o con sobrepeso puede tener dificultades para alcanzar algunas partes de su cuerpo. En estos casos, el cepillado y otros cuidados resultan especialmente importantes.
También puede ser necesario bañarlo si se ha ensuciado con alguna sustancia que no debe ingerir al lamerse o cuando existe una recomendación veterinaria. Pero son situaciones concretas, no una obligación periódica.
Además, ayudar a un gato a mantenerse limpio no significa necesariamente meterlo en una tina. Un buen cepillado permite retirar pelo muerto, suciedad y pequeños residuos. A veces basta con limpiar cuidadosamente una zona concreta.
¿Y qué ocurre si nuestro gato odia el agua? No conviene convertir cada intento de baño en una batalla épica. Un animal aterrorizado, resbalando y tratando de escapar difícilmente asociará esa experiencia con algo beneficioso.
Hay, sin embargo, una situación que merece atención. Si un gato que habitualmente se acicalaba comienza a descuidar su pelaje, aparece constantemente sucio o deja de alcanzar determinadas zonas, quizá el problema no sea que necesita un baño. Puede haber algo que esté afectando su movilidad o su capacidad para asearse, por lo que conviene observar el cambio y consultar con el veterinario.
Así que, ¿realmente hay que bañar a los gatos? Generalmente, no. Ellos realizan la mayor parte del trabajo bastante bien. Nuestra misión consiste más en ayudarlos cuando lo necesitan que en imponerles una sesión de higiene que nunca solicitaron. Nos leemos en la próxima consulta…🐾

