AGENCIAS
GARACAD.- El secuestro de dos buques en menos de una semana frente a la costa de Somalia reactivó las alertas internacionales por un posible resurgimiento de la piratería en el Cuerno de África, en medio de tensiones marítimas en el Golfo Pérsico y el mar Rojo.
El ataque más reciente ocurrió cuando un grupo armado tomó el control del carguero MV Sward a seis millas náuticas de Garacad. Días antes, piratas secuestraron el petrolero Honour 25 frente a Durdura, ambos incidentes confirmados por organismos de seguridad marítima.
La rápida sucesión de ataques, tras un periodo de relativa calma, coincide con la disrupción del tráfico marítimo por el cierre del estrecho de Ormuz y los ataques de los hutíes en el mar Rojo, lo que ha reducido la capacidad de vigilancia internacional en la región.
Ante el repunte, la misión naval de la Unión Europea recomendó a los buques mantener “un alto nivel de vigilancia”, mientras que autoridades británicas pidieron “precaución” y reportar cualquier actividad sospechosa.
Los incidentes incluyen intentos fallidos de abordaje y el uso de embarcaciones pesqueras secuestradas como plataformas para ataques. Según reportes, estas lanchas permiten a los piratas operar más lejos de la costa y ampliar su alcance.
El fenómeno revive patrones observados a principios de 2024, cuando el desvío de rutas marítimas por amenazas en el mar Rojo abrió espacios para la actividad de grupos armados en Puntlandia.
Aunque la piratería actual no alcanza los niveles de 2011, cuando la región registró su punto más crítico, expertos advierten que la combinación de rutas alteradas, recursos navales limitados y condiciones económicas adversas podría favorecer su expansión.
La región mantiene factores estructurales que facilitan estas actividades, como la sobreexplotación pesquera, la debilidad institucional y la persistencia de redes criminales con experiencia en operaciones marítimas.

