Egresados de la primera generación esperan desde hace más de un año la entrega de sus documentos, por falta de reconocimiento oficial de estudios; denuncian omisión de autoridades federales y deficiencias en la construcción del plantel
CHETUMAL.– Las Universidades para el Bienestar “Benito Juárez García” (UBBJ) fueron creadas por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador con el propósito de ofrecer educación superior a jóvenes que difícilmente acceden a ella por residir en comunidades marginadas. Sin embargo, a seis años de su creación, se han exhibido deficiencias en su operación y supervisión federal, al grado que sus responsables omitieron tramitar oportunamente los reconocimientos oficiales de sus programas de estudio.
Esta situación ha provocado que los primeros estudiantes de sus planteles enfrenten retrasos prolongados en la entrega de títulos de licenciatura o ingeniería. Actualmente, son los egresados de la primera generación del plantel de Pucté, en la Ribera del Río Hondo, quienes padecen la falta de documentación para poder ejercer las carreras que cursaron con tanto esfuerzo.
Ha transcurrido más de un año desde que los estudiantes de la primera generación de la carrera de Ingeniería en Procesos Agroalimentarios egresaron de la Universidad para el Bienestar “Benito Juárez García” Plantel Pucté, y hasta la fecha no reciben sus títulos profesionales, aun cuando se trata de la única carrera que se imparte en ese centro.
Son 33 egresados que esperaban la entrega de sus documentos desde hace más de siete meses y que, hasta ahora, no han recibido respuesta concreta de las autoridades académicas ante este retraso que obstaculiza su desarrollo laboral y se prolonga en su perjuicio.
Particularmente grave es que la propia directora nacional del Sistema de Universidades para el Bienestar “Benito Juárez García”, Raquel de la Luz Sosa Elízaga, quien ha enfrentado cuestionamientos por su desempeño, prometió entregar personalmente los títulos en diciembre de 2024, pero nunca acudió a Pucté.
Desde entonces han transcurrido más de siete meses y los egresados únicamente han recibido evasivas. Les han informado que los títulos ya están listos, pero que no pueden ser entregados hasta que Raquel Sosa visite el plantel, para lo cual no existe fecha definida. Mientras tanto, una segunda generación ya egresó sin que los primeros alumnos hayan recibido su documento profesional.
“La directora se comprometió, no cumplió, y ahora ya salió otra generación mientras nosotros seguimos esperando”, expresó una de las egresadas, quien lamentó que con ilusión se convirtieron en el primer grupo en graduarse en el plantel universitario de Pucté, pero ahora permanecen sin el reconocimiento oficial de sus estudios.
Omisiones y abandono institucional
El problema radica en que los directivos del sistema educativo omitieron tramitar el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (Revoe) de la Secretaría de Educación Pública (SEP), requisito indispensable para expedir títulos profesionales. Así lo informó en noviembre de 2024 el presidente de la Comisión de Educación de la XVIII Legislatura del Estado, Saulo Aguilar Bernés, quien investigó los reclamos de los egresados.
Este no es el único signo de abandono institucional de lo que se presentó como uno de los proyectos de justicia social más importantes del sexenio federal pasado. El propio plantel de Pucté enfrenta problemas derivados de la deficiente planeación y construcción de sus instalaciones, que ahora sufren inundaciones constantes en temporada de lluvias debido a la mala preparación del suelo sobre el que se cimentaron las aulas.
La construcción del plantel permanente inició en diciembre de 2021 sobre un predio de 4.57 hectáreas ubicado en la calle Huertos Familiares, entre Josefa Ortiz de Domínguez y Constituyentes, a un costado de la carretera Ucum-La Unión. Sin embargo, las obras avanzaron lentamente y aún no concluyen. El gasto total se ha elevado a 24 millones 574 mil 652 pesos hasta 2025.
Las lluvias de junio pasado dejaron las aulas rodeadas por agua que alcanzó hasta 70 centímetros de altura, lo que exhibe la calidad de los trabajos, pese a que parte del presupuesto supuestamente se destinó a estudios topográficos y de mecánica de suelos.
Estas condiciones son preocupantes, ya que la carrera profesional ofrecida en Pucté se ha vuelto atractiva para jóvenes del sur rural de Quintana Roo. En 2024 atendía a 92 estudiantes y para 2025 la matrícula se elevó a 258, casi el triple de alumnos.
Esta creciente demanda hace más urgente que el Sistema de Universidades para el Bienestar “Benito Juárez García” resuelva el reconocimiento de sus planes de estudio con seriedad y celeridad, pues ahora son 33 los estudiantes afectados en este plantel de la zona sur de Quintana Roo, pero podrían ser más debido a que ya egresó una segunda generación.
Problemas similares han enfrentado los egresados de las carreras de Patrimonio Histórico, Natural y Cultural, así como de Enfermería y Obstetricia, en el plantel de Tihosuco, en Felipe Carrillo Puerto. Estos realizaron protestas en 2024 por el retraso de más de un año en la entrega de títulos y la falta de acuerdos para realizar sus prácticas profesionales.
Incluso, como parte de ese conflicto, padres de familia y estudiantes retuvieron durante nueve horas a la directora nacional Raquel Sosa cuando llegó a Tihosuco para entregar títulos atrasados, sin entregarlos completos, en diciembre pasado, en vísperas de una visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Yucatán.
Mientras tanto, en Pucté, el silencio oficial persiste sobre la entrega de títulos profesionales. Los egresados afirman que continuarán alzando la voz para exigir sus documentos y no descartan realizar manifestaciones públicas, como las de Tihosuco, hasta ser atendidos.







