* El promotor de Espartan Producciones revela los tropiezos, aprendizajes y sacrificios detrás de cada función, su apuesta por el talento local y el sueño de construir una Arena Coliseo Cancún
Por Sergio Masté
Detrás de una función de lucha libre hay mucho más que un cartel, luces, música y luchadores sobre el cuadrilátero. Hay negociaciones, publicidad, patrocinadores, logística, riesgos económicos y, sobre todo, decisiones que pueden marcar el futuro de una promotora.
Así lo reconoce Rey Espartano, fundador de Espartan Producciones, quien asegura que nunca tuvo entre sus planes convertirse en promotor de lucha libre. Sin embargo, una serie de experiencias, algunas de ellas marcadas por la confianza depositada en otras personas y por situaciones que terminaron afectándolo económicamente, lo llevaron a crear su propio proyecto.
Su primer acercamiento ocurrió con una función protagonizada por Huracán Ramírez, realizada bajo la tutela de Lucha Libre Cancún. Aquella experiencia, recuerda, fue prácticamente de “prueba y error”, pero también el punto de partida de un camino que terminaría convirtiéndose en una promotora.
Uno de los primeros golpes llegó cuando un luchador japonés, Kukai, fue incluido en un cartel bajo la promesa de que otra persona cubriría sus gastos y garantía. Al final, el compromiso no se cumplió y Espartano tuvo que responder.
“Por coraje fue que dije: ¿cómo que no puedo hacer una promotora?”, relata.
Con el respaldo de amigos y patrocinadores, surgió entonces Espartan Producciones. El nombre nació a partir de una sugerencia de un compañero de gimnasio, mientras que el desarrollo de la imagen y las primeras herramientas digitales llegaron de la mano de personas que confiaron en el proyecto.
Pero el crecimiento también trajo diferencias. Espartano reconoce que algunos colaboradores se alejaron con el paso del tiempo, mientras él decidió continuar por su cuenta y perfeccionar una propuesta basada en publicidad, producción y atención a patrocinadores.
“Yo no le debo a nadie”, sentencia, al defender que el crecimiento de la promotora también es resultado de sus contactos, trabajo y constancia.
PENSAR COMO AFICIONADO
Una de las claves de su proyecto, explica, es no pensar únicamente como promotor, sino como aficionado. Por ello, antes de contratar a un luchador analiza qué quiere ver el público de Cancún.
La experiencia le ha enseñado que los nombres con gran reconocimiento nacional son una apuesta segura en esta plaza. Huracán Ramírez, Máscara Sagrada, Fishman, Octagón y Blue Panther, señala, son ejemplos de figuras que han respondido con buenas entradas.
Pero su apuesta no se limita a las estrellas. Por el contrario, uno de sus principales objetivos es desarrollar historias y rivalidades con luchadores locales.
El promotor presume que Espartan Producciones ha comenzado a construir un roster propio, integrado por talentos de Quintana Roo y de la región, a quienes busca dar protagonismo y crear historias que puedan crecer función tras función.
“Quiero que en un aniversario no necesite traer gente de afuera”, explica.
En esa estrategia destacan rivalidades y luchas de apuestas protagonizadas por talentos locales, con la intención de que los luchadores de Quintana Roo dejen de ser únicamente acompañantes de figuras nacionales y comiencen a convertirse en protagonistas.
EL NEGOCIO TAMBIÉN IMPLICA PERDER
La imagen de un promotor exitoso puede resultar engañosa. Espartano reconoce que no todas las funciones dejan ganancias.
Como ejemplo, revela que la función con la dinastía lagunera le representó una pérdida cercana a 30 mil pesos, situación que se complicó todavía más por problemas personales que afectaron su concentración.
“Sí se le gana, a veces sí, a veces no. Pero a veces hay que apostarle”, sostiene.
Una de sus principales preocupaciones es que los jóvenes talentos tengan mejores oportunidades económicas.
En lugar de impedirles trabajar con otras promotoras, asegura que busca que aprendan a valorar su trabajo y no acepten cualquier pago.
“Yo les digo: no me tienen que pedir autorización. Ahorita es cuando se tienen que cotizar”, afirma.
Esa filosofía, dice, ha permitido consolidar un grupo de luchadores que se siente identificado con Espartan Producciones.
El promotor también considera que su condición de luchador le permite comprender mejor las necesidades de quienes suben al cuadrilátero: desde el pago hasta la forma en que son tratados cuando llegan a Cancún.
Por ello procura recibir a los luchadores foráneos con atención, hospedaje, actividades recreativas y facilidades para que disfruten su estancia en el destino turístico.
EL SUEÑO: UNA ARENA PROPIA PARA CANCÚN
Entre todos sus proyectos existe uno que sobresale por encima de los demás: construir una arena de lucha libre en Cancún.
No quiere que lleve necesariamente el nombre de Espartan Producciones ni el de Rey Espartano. Su sueño es que tenga identidad propia: Arena Coliseo Cancún.
La inspiración, explica, está en recintos históricos como la Arena México y las arenas Coliseo de Guadalajara y Ciudad de México.
“Quiero que Cancún tenga su propia arena”, afirma.
Mientras ese proyecto avanza, Espartano continúa trabajando en nuevas funciones, desarrollando talentos y buscando que cada espectáculo tenga una identidad propia.
También reconoce que en varias ocasiones ha pensado en abandonar la promoción debido al desgaste físico, económico y emocional que implica organizar una función.
Sin embargo, vuelve a lo mismo: la pasión por la lucha libre.




