ANTÁRTIDA.- Un grupo de científicos descubrió que unas rocas de granito rosado, halladas en lo alto de las montañas Hudson, esconden una historia mucho más profunda: la posible existencia de una enorme estructura geológica oculta bajo el hielo del continente.
A primera vista, estos bloques llamaron la atención porque no encajaban con el entorno. En un paisaje dominado por hielo y materiales volcánicos oscuros, su color y composición parecían fuera de lugar. Sin embargo, tras analizarlos, los investigadores encontraron que se formaron hace unos 175 millones de años, durante el periodo Jurásico.
La clave del hallazgo no estaba solo en las rocas, sino en lo que señalaban. Mediante estudios geofísicos realizados desde el aire, los científicos detectaron anomalías en la gravedad del terreno cercano al glaciar Pine Island. Estos datos sugieren la presencia de un gigantesco cuerpo de granito enterrado bajo el hielo, de hasta 100 kilómetros de ancho y varios kilómetros de grosor.
¿Cómo llegaron entonces esos fragmentos a la cima de una montaña? La respuesta está en el movimiento del hielo. Los investigadores explican que los glaciares pueden arrancar rocas del subsuelo y transportarlas a grandes distancias, incluso hasta lugares elevados. Este tipo de fragmentos se conocen como “bloques erráticos”.
Más allá de lo curioso, el descubrimiento tiene implicaciones importantes. Estas rocas actúan como pistas sobre la geología oculta de la Antártida, una región donde gran parte del terreno permanece inaccesible bajo kilómetros de hielo. Comprender esa estructura es clave para estudiar cómo se mueven los glaciares y cómo responden al cambio climático.
En este caso, una simple anomalía —una roca donde no debería estar— permitió a los científicos asomarse a un mundo subterráneo invisible, revelando que el continente helado guarda aún secretos fundamentales sobre la historia geológica de la Tierra. (Con información de Gizmodo)

