15 julio, 2026

Rossana Romero: una vida de trabajo, liderazgo y compromiso con José María Morelos – DE VIVA VOZ

Empresaria, madre de familia y promotora del desarrollo de su municipio, comparte su visión sobre el papel de las mujeres, el crecimiento de la Zona Maya y los sueños que aún están por cumplirse

Salvador Canto

Detrás de cada negocio exitoso hay una historia de esfuerzo, decisiones difíciles y sueños construidos con paciencia. La de Rossana Romero Ávila está estrechamente ligada a José María Morelos, municipio donde ha vivido durante más de tres décadas y donde se ha consolidado como una empresaria reconocida y una mujer cercana a su comunidad.

Su trayectoria ha transcurrido al ritmo del crecimiento de la Zona Maya de Quintana Roo, una región que mantiene vivas sus raíces, pero que también enfrenta nuevos retos y oportunidades de desarrollo. En esta entrevista, tras recorrer las instalaciones de El Despertador, Rossana compartió su experiencia en el sector de los materiales para la construcción, reflexiona sobre el avance de las mujeres en espacios tradicionalmente ocupados por hombres y habla sobre el presente y futuro de José María Morelos.

Entre anécdotas, experiencias y proyectos, ofreció una visión cercana de los cambios que ha vivido su municipio y del compromiso que mantiene con su comunidad. Y aunque asegura que cada etapa llega a su debido tiempo, reconoció que, como muchas personas que desean contribuir al desarrollo de su tierra, mantiene sueños y aspiraciones que podrían llevarla a incursionar en la vida pública y política cuando llegue el momento adecuado.

—¿Quién es Rossana Romero Ávila?

—Soy una mujer que ha construido gran parte de su vida en José María Morelos. Llevo más de 30 años viviendo allí, me dedico a la compra y venta de materiales para la construcción y soy madre de tres hijos. Es un municipio que me ha dado muchas oportunidades y ahí he formado mi familia y mi patrimonio.

—¿Cómo fueron sus inicios en el sector empresarial?

—Comenzamos prácticamente desde cero. Han sido años de mucho trabajo, esfuerzo y aprendizaje. Siempre he creído que uno debe fijarse metas y trabajar para alcanzarlas. Gracias a esa constancia hemos logrado consolidar una empresa que hoy genera empleos y sigue creciendo.

—La construcción ha sido tradicionalmente un sector dominado por hombres. ¿Qué tan complicado fue abrirse camino?

—En aquellos años sí era más complicado porque había muy pocas mujeres participando en este ramo. Sin embargo, el trabajo habla por uno. Con dedicación y capacidad se pueden romper barreras. Hoy vemos mujeres desempeñándose con éxito en cualquier actividad profesional u oficio.

—¿Considera que la participación de las mujeres ha avanzado en los últimos años?

—Definitivamente. Las mujeres han demostrado que pueden desempeñarse en cualquier ámbito. Cada vez existen más espacios para participar en la vida económica, social y política. Lo importante es que sigamos preparándonos y aprovechando las oportunidades.

—Además de empresaria, es madre de tres hijos. ¿Qué representa esa faceta en su vida?

—Es una de las responsabilidades más importantes que he tenido. Siempre he procurado que mis hijos estudien aquello que les apasiona y que se preparen para construir su propio camino. Como madre, uno siempre busca que estén bien y que tengan herramientas para salir adelante.

—¿Qué les ha enseñado a sus hijos?

—Que trabajen por sus sueños y que nunca se limiten. También que entiendan que hombres y mujeres tienen las mismas capacidades para desarrollarse profesionalmente y aportar a la sociedad.

—¿Cómo ha visto crecer a José María Morelos durante estas tres décadas?

—He sido testigo de muchos cambios. El municipio ha crecido en población, servicios y oportunidades. Todavía existen retos importantes, pero también hay mucho potencial. Lo más valioso sigue siendo su gente trabajadora y el sentido de comunidad que se mantiene.

—Para quienes no conocen José María Morelos, ¿qué lugares recomendaría visitar?

—Tenemos una gran riqueza cultural e histórica. Está la Ruta de las Iglesias, la Cueva de las Serpientes Colgantes en Kantemó, cenotes, comunidades con una fuerte identidad maya y una gastronomía extraordinaria. Hay mucho por descubrir en nuestro municipio.

—¿José María Morelos sigue siendo “el granero de Quintana Roo”?

—Sí, sigue conservando esa vocación productiva. La agricultura continúa siendo una actividad fundamental, al igual que la apicultura. Son sectores que generan empleo y forman parte de nuestra identidad.

—¿Cuál considera que es el principal reto que enfrenta el municipio?

—Seguir creciendo de manera ordenada y aprovechar sus fortalezas. Hay necesidades que atender, pero también muchas oportunidades para impulsar el desarrollo económico, turístico y social.

—¿Qué sueños mantiene Rossana Romero Ávila?

—Siempre hay sueños y metas por alcanzar. Mi principal objetivo es seguir trabajando, aportando a mi comunidad y construyendo proyectos que generen bienestar para las familias de José María Morelos.

—¿Además de sueños, también hay aspiraciones?

—Creo que todas las personas que quieren contribuir al desarrollo de su comunidad tienen aspiraciones. En mi caso, sigo trabajando y construyendo camino. Cada cosa llega en su momento y, cuando sea el tiempo adecuado, se tomarán las decisiones correspondientes.

—¿Qué le dejó esta visita a las instalaciones de El Despertador?

—Una experiencia muy positiva. Pude conocer de cerca el trabajo que realiza todo el equipo y el esfuerzo que existe detrás de cada edición. Agradezco mucho la invitación de mi amigo de la infancia Rangel Rosado y las atenciones recibidas.

—¿Algún mensaje para los lectores?

—Que nunca dejen de creer en sus sueños y que valoren las riquezas de sus comunidades. José María Morelos tiene mucho que ofrecer y debemos sentirnos orgullosos de nuestra historia, nuestras tradiciones y nuestra gente.

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