EDUARDO MAY
SAN CRISANTO.- La comunidad costera de San Crisanto, ubicada en el municipio de Sinanché, se ha convertido en un referente internacional por su trabajo comunitario y el aprovechamiento, preservación y conservación de la zona de manglares. Reconocido internacionalmente en dos ocasiones, este recinto de fauna y flora silvestre es también un ejemplo de turismo sustentable en la región peninsular.
Ubicado a 85 kilómetros al nororiente de Mérida, San Crisanto, poblado de pescadores en el municipio de Sinanché, es una pequeña población de poco más de 300 habitantes que resalta por la defensa de sus reservas naturales y su patrimonio biocultural.
Hasta hace un siglo, punto de explotación de sal por empresas yucatecas, el poblado pesquero de San Crisanto formó parte de la demarcación de la urbe X’tampú, asentamiento prehispánico desde donde los mayas comercializaban sal, animales y especies con otras tribus caribeñas hace poco más de 1,200 años.
Actualmente, la comunidad ha dedicado su trabajo y visión a la protección de sus zonas de humedales, charcas y ciénagas, así como a la conservación de especies de aves, muchas de ellas migratorias, que pernoctan en la región y se abastecen de algas, peces y pequeños crustáceos en su eterno peregrinar entre el norte y el sur del continente.
Con este contexto, el poblado de San Crisanto fue sede del evento para conmemorar el Día Mundial de los Humedales, declarado por la ONU el 2 de febrero de 1971 y que fue encabezado por Darío Flota Ocampo, secretario de Turismo estatal.
Este pequeño poblado de pescadores es también referente internacional por la exigencia de sus pobladores de cuidar y preservar sus playas libres de plásticos y productos contaminantes, lo que les ha permitido alcanzar certificaciones y condecoraciones internacionales por el turismo sustentable que practican.
En este evento, Flota Ocampo destacó el trabajo de la Fundación San Crisanto y del grupo de ejidatarios de esa región, quienes han establecido políticas definidas, acciones, tareas y mecanismos para asumir como compromiso general la sustentabilidad y el trabajo comunitario.
El titular de Sefotur reconoció la labor de los habitantes locales, quienes han logrado fusionar el conocimiento ancestral con la innovación para desarrollar tareas y herramientas que permiten una economía circular. De este modo, la protección de la naturaleza y el crecimiento financiero de una comunidad pueden avanzar de forma simultánea.
Entre otros logros, destaca el galardón Green Destinations Story Awards entregado en la ITB Berlín 2025. Este reconocimiento, sumado a su inclusión en el Top 100 mundial de historias de éxito en el turismo sustentable, certificado entregado en Santiago de Chile el año pasado, coloca a Yucatán en la mira del sector turístico global especializado en la sustentabilidad.
Bajo el lema “Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebremos el patrimonio cultural”, los participantes profundizaron en la relevancia de los manglares. Estos ecosistemas funcionan como reservorios de carbono azul, con una capacidad de captura hasta 10 veces mayor que la de los bosques tropicales terrestres, lo que los vuelve vitales frente al cambio climático.
Además del valor ecológico, el Ejido San Crisanto ha consolidado una oferta de servicios única administrada por la propia comunidad. El modelo incluye recorridos de naturaleza y hospedaje en cabañas que respetan la arquitectura tradicional de las casas mayas, permitiendo que los beneficios económicos se queden íntegramente en la zona, destacó.




