Mauricio Balam
KANTUNILKÍN.- La apicultura, actividad que durante décadas representó una importante fuente de ingresos para cientos de familias rurales y un aliado fundamental para la conservación del medio ambiente, atraviesa una de las etapas más difíciles de los últimos años en el municipio de Lázaro Cárdenas, afectada por la caída del precio de la miel, el incremento de los costos de producción, la falta de organización entre los productores y la competencia de productos adulterados comercializados como miel natural, advirtió el apicultor Juan Castro Loría.
El productor señaló que la actividad requiere una transformación para recuperar su rentabilidad y garantizar su permanencia como una de las principales actividades productivas del campo.
Explicó que la apicultura va más allá de la producción de miel, ya que las abejas desempeñan un papel fundamental en la polinización de cultivos y en el equilibrio de los ecosistemas.
“Sin polinización no habrá alimentos”, resumió, al subrayar que proteger a las abejas también significa fortalecer la seguridad alimentaria.
Recordó que, aunque la africanización de las abejas provocó hace años el abandono de numerosos apiarios, actualmente el principal problema es la baja rentabilidad de la actividad.
Precisó que desde hace aproximadamente tres años el precio de la miel cayó hasta ubicarse entre 32 y 35 pesos por kilogramo, monto insuficiente para cubrir los costos de producción. A ello se suma el incremento en el precio de insumos como la cera, el equipo de protección, las herramientas, el mantenimiento de los apiarios y el transporte.
Castro Loría consideró que uno de los principales retos del sector es dejar de depender exclusivamente de la venta de miel a granel y avanzar hacia el envasado, la transformación del producto, el desarrollo de marcas propias y la apertura de nuevos mercados.
Asimismo, llamó a fortalecer la organización de los productores y a impulsar programas de capacitación, sanidad e inocuidad que permitan mejorar la competitividad de la miel quintanarroense.
Advirtió que otro de los problemas que enfrenta el sector es la comercialización de productos adulterados elaborados con jarabes, los cuales se ofrecen como si fueran miel natural, afectando tanto a los productores como a los consumidores.
Estimó que en el municipio existen más de 250 apicultores; sin embargo, una parte importante de la producción se comercializa a través de intermediarios establecidos en Yucatán, por lo que deja de registrarse estadísticamente como producción de Quintana Roo.
Finalmente, sostuvo que la apicultura mantiene un amplio potencial de crecimiento, siempre que productores y autoridades trabajen de manera coordinada para fortalecer al sector, agregar valor a la miel y mejorar las condiciones de comercialización.





