18 julio, 2026

En el arranque del Mundial 2026, la capital del país combinó celebraciones multitudinarias, movilizaciones sociales y operativos de seguridad; pese a los bloqueos y enfrentamientos registrados en las calles, la victoria de México y la respuesta de la afición concentraron la atención internacional

MÉXICO.- La inauguración de la Copa del Mundo 2026 convirtió a la capital del país en el centro de atención internacional durante una jornada marcada por dos realidades paralelas: la celebración masiva de miles de aficionados y las protestas sociales que buscaron aprovechar la visibilidad del torneo para exponer diversas demandas. Al final, pese a los bloqueos, manifestaciones y algunos episodios de violencia en las inmediaciones del estadio, la imagen dominante fue la de una ciudad entregada al futbol.

Desde las primeras horas de este jueves, avenidas, plazas y puntos de reunión comenzaron a llenarse de seguidores de la Selección Mexicana. Camisetas verdes, banderas, matracas y cánticos acompañaron el ambiente previo al partido inaugural entre México y Sudáfrica, disputado en el Estadio Ciudad de México, antes conocido como Estadio Azteca.

Los espacios habilitados para seguir el encuentro registraron una alta afluencia. En el Zócalo capitalino, el Fan Fest alcanzó rápidamente su capacidad, mientras que restaurantes, bares y plazas públicas se llenaron de aficionados nacionales y extranjeros que buscaban formar parte del arranque mundialista. La ceremonia inaugural, acompañada por presentaciones musicales y espectáculos visuales, reforzó el ambiente festivo que se extendió por distintos puntos de la ciudad.

Sin embargo, la jornada también estuvo marcada por movilizaciones encabezadas por integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), colectivos de madres buscadoras y otros grupos sociales. Las protestas provocaron cierres viales, afectaciones al transporte público y restricciones en algunas zonas cercanas al estadio.

Las madres buscadoras aprovecharon la atención mediática generada por el Mundial para visibilizar la crisis de desapariciones que enfrenta el país. Durante sus movilizaciones colocaron fichas de búsqueda y fotografías de personas desaparecidas en distintos puntos de la capital. Los colectivos insistieron en que la celebración deportiva no debe eclipsar una problemática que afecta a miles de familias mexicanas.

La tensión aumentó durante la tarde en las inmediaciones del estadio, donde grupos de encapuchados protagonizaron enfrentamientos con elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Los incidentes incluyeron lanzamiento de piedras, botellas, bombas de humo y otros objetos contra los cuerpos de seguridad desplegados en los accesos al inmueble.

También se reportaron barricadas, incendios de materiales colocados sobre la vía pública, daños a infraestructura urbana y actos vandálicos contra establecimientos comerciales y unidades policiales. Los operativos de contención impidieron que los disturbios alcanzaran las zonas de ingreso de los aficionados.

A pesar de estos hechos, el encuentro inaugural se desarrolló sin incidentes dentro del estadio. Cerca de 81,000 espectadores llenaron las tribunas para presenciar el debut mundialista de la Selección Mexicana, que respondió a la expectativa con una victoria de 2-0 sobre Sudáfrica.

Algunos visitantes extranjeros reconocieron su sorpresa al encontrar una ciudad atravesada por manifestaciones en pleno inicio del torneo. No obstante, también señalaron que comprendían las demandas sociales expresadas en las calles.

Mientras la atención internacional se dividía entre la protesta y la celebración, el futbol terminó ocupando el centro del escenario. Los cánticos, la victoria mexicana y la multitud reunida dentro y fuera del estadio terminaron por imponerse sobre el ruido de la confrontación, dejando como imagen principal de la jornada la fiesta mundialista que México esperaba mostrar al mundo. (Redacción / con información de agencias)

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