Edgar Prz
Mal inicia la semana al que ahorcan en lunes, dice un refrán popular que le cae como anillo al dedo al nefasto Juan Carrillo..
Tuvo una carrera política meteórica, artificial, amparado bajo el liderazgo de dos exgobernadores, Félix González y Beto Borge. Con ellos labró su futuro, escribió lo negro de su historia y se aprovechó de la nobleza de los isleños, a quienes les propinó un descarado crepé, una rasurada de enormes consecuencias.
Lo hicieron diputado local y de allí brincó a la presidencia municipal de Isla Mujeres cobijado por el PRI, le gustó tanto la arañada y el manicure que se reeligió, lo que significa que le gustó el peine y poderoso “don” es el dinero, con carretadas volvió a ganar y consiguió un segundo periodo…
Con la experiencia adquirida, con el gusto por lo profano, con el olfato al dinero, fue labrando su escape, permitió que su equipo cercano recolecte recursos para peculios personales y no tengan que sufrir y soportar desaires en un futuro cercano…
Buscó la complicidad y asesoría de otra “alhajita”, Laura Fernández, quien era presidenta municipal de Puerto Morelos y aunque usted no lo crea, al final quedaron huérfanos de respaldo, de apoyo, nadie los acepta y aquellos que ayer los aclamaron hoy piden sus cabezas en la picota… Eran dos botones de la New Generation, eran estandartes de los nuevos tiempos priistas, poco les duró el gusto…
Priistas de toda su vida, luego Laura se fue al Verde y no tarda en encandilar a la joyita de Juan Carrillo, buscaban blindaje, amparo, ocultamiento de sus travesuras y por ello se camuflajearon de verde, cambiaron de uniforme, se pusieron overol de otro color, sólo que sus uñas los delatan, lo filoso con que arañan hasta parecen uñas de wech (armadillo)… Dos tremendos personajes, que podríamos decir “ maldades de dos pilluelos”…
Se fueron a la Cámara de Diputados y pensaron que su historia estaba en el baúl del tiempo y hasta en 50 años la abrirían. Laura fue tentada con la invitación de ser candidata a la gubernatura por la coalición PAN-PRD y se rompió la “Mancuerna del Desastre”. Juan tenía que andar solo y buscó el calor de Mara Lezama, quien lo adoptó, sólo que lo puso un poco retirado, es su ahijado pero de lejos, sabe que huele a putrefacto, a inmundicia y no es prudente tenerlo cerca, pero tampoco perderlo de vista…
Fue un escape perfecto para Juan, aislado en la Ciudad de México estuvo ya año y medio en silencio, pasando agachado, volando bajito, sin reflectores, aunque logró colocar en la Sinfónica de Mara, en los músicos de primera fila, a su alumna más avezada, Irazú Sarabia… Sólo que la soledad hizo mella en Juan y no soportó estar con la boca cerrada, quería hacer su maldad, es como el Grinch de la política.
En lugar de solidarizarse con las familias de los pescadores, con las autoridades que coordinaban los trabajos de búsqueda, que estaban armando estrategias, no, le ganó su hígado, demostró que es portador del virus de la “anencefalia” y arremetió culpando al gobierno municipal de la ola de violencia, del asesinato de los pescadores y otras lindezas…
De inmediato se le cayó el mundo encima, los isleños en las redes lo tundieron y Julián Ricalde solamente le recordó la estela de violencia que dejó y enumeró los asesinatos políticos durante su administración. Juan no fue prudente, menos cauto, cayó en el garlito y subió al ring, donde quedó en manos de otra distinguida isleña, Alicia Ricalde, quien se encargó de cachetearlo, abofetearlo, sangrarlo, exhibirlo y lo dejó más maltrecho que al sparring del Canelo. Se atrevió a discutir con isleños con prosapia, con historia y olvidó que su papel como legislador es de apoyar, no criticar, menos acusar; él no es juez y menos está limpio de pecado como para tirar la primera piedra…
Ahora está en riesgo que sesione el Cabildo y lo declaren persona “non grata”, se lo ha ganado con el saqueo a las arcas municipales y sus actitudes como enemigo de los isleños. Aquí sería justo exigir que las instancias de auditoria y procuración de justicia agilicen sus trabajos para que nadie se sienta que está por encima de la Ley. Juanito, Juanito, calladito te veías más bonito…
Cada quien labra su historia y elige aplausos o golpes, aquí parece que el interfecto prefirió lo segundo, ¿no lo cree usted?..
Mejor seguiré caminando y cantando “Y es que yo amo la vida, amo al amor, soy un truhán soy un señor, algo bohemio y soñador…”



