TOKIO.- Los mayores supervolcanes del planeta podrían no quedar “vacíos” después de una gigantesca erupción, como se pensaba hasta ahora. Un estudio realizado en la caldera submarina de Kikai, al sur de Japón, sugiere que estos colosos geológicos son capaces de recargarse lentamente con nuevo magma durante miles de años.
Hace unos 7 mil 300 años, Kikai protagonizó una de las mayores erupciones de los últimos 10 milenios. La explosión expulsó enormes cantidades de magma, provocó un tsunami y dejó una gigantesca depresión conocida como caldera.
Ahora, investigadores que publicaron sus resultados en la revista Communications Earth & Environment detectaron, mediante una red de 39 sismómetros instalados en el fondo marino, un gran reservorio de roca muy caliente con una pequeña fracción de magma fundido bajo esa caldera.
Los científicos explican que no se trata de un enorme “lago de magma”. En realidad, solo entre 3 y 6% del material permanece fundido, mientras el resto es roca extremadamente caliente. Aun así, consideran que ese reservorio está recibiendo nuevas inyecciones de magma desde mayores profundidades.
Si este mecanismo también ocurre en otros supervolcanes, como Yellowstone, en Estados Unidos, o Toba, en Indonesia, ayudaría a explicar cómo estos sistemas vuelven a acumular magma tras una supererupción.
Los autores aclaran que el hallazgo no significa que Kikai vaya a entrar en erupción pronto. Su importancia radica en ofrecer una nueva explicación sobre la evolución de los supervolcanes y en mejorar las herramientas para vigilar su actividad a muy largo plazo. (Con información de Wired)

