Incertidumbre entre yucatecos indocumentados residentes en EEUU; se estima que entre 10,000 y 15,000 podrían ser deportados en los próximos días, lo que representaría un desafío social y económico para el estado
REDACCIÓN
MÉRIDA.- Las recientes políticas migratorias impuestas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han encendido las alarmas en Yucatán. La amenaza de deportaciones masivas podría afectar a miles de yucatecos que residen en la Unión Americana sin documentos, poniendo en riesgo tanto su estabilidad como la economía de sus familias en la entidad.
De acuerdo con Poder Migrante Mexicano A.C., entre 10 mil y 15 mil yucatecos indocumentados podrían ser deportados en los próximos días. Este grupo pertenece a los aproximadamente 100 mil migrantes del estado que han buscado oportunidades en sectores como la construcción y la agricultura en territorio estadounidense.
El presidente de la asociación, Miguel Ángel Martínez Contreras, denunció que los paisanos ya están siendo hostigados y perseguidos, lo que ha generado incertidumbre y temor en la comunidad migrante. Además, señaló que aquellos que sean deportados enfrentarán dificultades para reinsertarse en la vida laboral y social de Yucatán, pues no existe un plan claro de empleo para ellos.
Impacto en las remesas, inconmensurable
Uno de los mayores efectos de estas deportaciones sería la reducción en la llegada de remesas. En 2024, los envíos de dinero desde Estados Unidos a Yucatán alcanzaron aproximadamente 8,500 millones de pesos, representando el 1.77% del PIB estatal, una cifra que, aunque parece modesta en términos del PIB, tiene un impacto significativo en la economía de las familias receptoras, especialmente en municipios como Oxkutzcab, que entre enero y septiembre del año pasado recibió cerca de 86.5 millones de dólares, casi el 20% del total estatal, muy por delante del municipio siguiente, Tekax (11.2%).
El temor a las deportaciones ha generado incertidumbre entre los beneficiarios de estas remesas. Habitantes de Oxkutzcab han expresado su preocupación por el posible retorno de familiares que han construido una vida en Estados Unidos. Mientras algunos se aferran a la esperanza de que las políticas no se cumplan en su totalidad, otros ya planean su regreso.
En el primer lugar de recepción de remesas se mantiene Mérida, que obtuvo el 34.1% de lo que fue una cifra récord estatal de 434.24 millones de dólares (unos 7 mil 700 millones de pesos), al llevarse 148.09 millones (2 mil 700 millones de pesos), hasta el pasado mes de septiembre.
Establece gobierno medidas de apoyo
Ante este panorama, el gobierno estatal —que, por su parte, establece en alrededor de 350 mil la cifra de yucatecos que residen en el vecino país del norte— ha tomado medidas preventivas. Se ha creado la Mesa Interinstitucional y Acciones de Atención a Nuestros Paisanos en Retorno, la cual coordina estrategias de apoyo para los migrantes deportados. Entre las iniciativas se encuentra la apertura de una Ventanilla Única para Migrantes en Mérida, con el fin de brindar asesoría legal, apoyo psicológico y orientación sobre empleo y vivienda.
Asimismo, el gobernador Joaquín Díaz Mena designó a Limbert Arias Alcocer, originario de Cenotillo, Yucatán, quien también cuenta con la ciudadanía estadounidense, como enlace oficial con la comunidad migrante en el país vecino, con la misión de facilitar la comunicación y el acceso a recursos para los paisanos en situación vulnerable, a través de apertura de una oficina de atención en San Francisco, California, para facilitar trámites y resolver problemas que puedan enfrentar los migrantes yucatecos.
De igual forma, explicó el mandatario, a través del Indemaya y con la colaboración de Fabiola Loeza, el gobierno del estado continuará brindando respaldo a los migrantes, tanto en Estados Unidos como en México, para asegurar que cuenten con el apoyo necesario en sus gestiones y necesidades.
Oportunidades laborales en el estado
A pesar de los desafíos, algunos sectores consideran que la llegada de migrantes deportados podría ser una oportunidad para el mercado laboral local. El presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Yucatán, Alejandro Gómory Martínez, destacó que en el estado hay déficit de mano de obra, por lo que los paisanos podrían cubrir esas vacantes y aportar al desarrollo económico con la experiencia adquirida en Estados Unidos.
“No estamos consiguiendo gente para trabajar, entonces sería muy bienvenida esa mano de obra, sobre todo con todos esos yucatecos que se fueron en busca de algo mejor; con esa experiencia que adquirieron allá, que vengan, podrían aportar mucho a la economía local, vale la pena abrirles los brazos y recibirlos”, manifestó.
No obstante, la inserción laboral de estos migrantes dependerá de políticas públicas que faciliten su adaptación, ya que muchos han pasado años fuera del país y carecen de redes de apoyo o recursos inmediatos para su reintegración.
Futuro incierto
El endurecimiento de la política migratoria de Trump coloca a miles de yucatecos en una situación de vulnerabilidad. Mientras algunos intentan resistir en Estados Unidos, otros se preparan para un regreso incierto al estado.
El impacto, sin embargo, va más allá del retorno a Yucatán de sus ciudadanos. La reducción de remesas y la reinserción laboral de los deportados plantean un reto que exige respuestas coordinadas entre gobierno, sociedad y sector privado, que serán clave para mitigar el impacto de esta crisis. Sin embargo, la incertidumbre persiste, y el desenlace dependerá de las decisiones que tome el gobierno estadounidense en los próximos meses.






