Todos al rescate de Tulum… – Así nos vemos
31 Oct. 2025
Edgar Prz
La economía de Tulum está atravesando una temporada muy difícil. La falta de turismo ha golpeado los bolsillos de las familias, de las empresas y de los centros de trabajo. Hay rostros desencajados, desesperados, tristes. Habían vivido “tiempos difíciles”, pero no tan extremos como ahora. Los centros de hospedaje han dado descansos obligatorios a su personal como estrategias laborales y administrativas para capear el temporal.
Los meseros y toda el área de servicios a huéspedes sufren, ya que su economía gravita alrededor de las propinas y no dependen en gran medida del salario. Muchos empleados eventuales han retornado a sus pueblos para estar con sus familias, trabajar la milpa y ayudar en lo que se ofrezca, en tanto mejora la afluencia de turistas. Total, así su gasto es mínimo y están con los suyos.
Varios sectores sí han sentido el rigor de la crisis. Los taxistas, que antes le daban prioridad al turismo, hoy están padeciendo en serio: poco trabajo, pocas ganancias. Ya se les quitó lo selectivo; ahora se refugian en atender al pueblo para sobrevivir. La amabilidad y la atención retornaron para los locales, y se hizo válido el dicho: “no todo lo que brilla es oro”.
Esta amarga experiencia que sufre el pueblo de Tulum se replica en muchos pueblos, ciudades y lugares, por el eco malévolo propagado por los opositores al desarrollo y bienestar, que han ocasionado la afectación en el envío del flujo económico que los trabajadores hacían semanalmente a sus familias. Muchos inocentes están sufriendo las consecuencias al ver que en sus mesas ya no hay la misma cantidad de alimentos y artículos.
Tulum es parte del corredor turístico del estado, y su población local es eminentemente maya, que había encontrado espacios para desarrollarse. Esta dura lección no solo es un espejismo, es una fotografía cruda de la realidad. Es el resultado de no haber planeado un crecimiento integral, una oferta de servicios que incluyera no solo a turistas, sino también al pueblo. Es un amargo despertar de fantasías efímeras que se habían sostenido por la inercia, por la opacidad de todos los sectores. Tulum había entrado en una espiral de crecimiento sin un sostén firme, sin una cimentación que permitiera diversificar los ingresos, y nunca se preocuparon por construir escenarios que respaldaran el desarrollo.
Tulum es de los pocos municipios que no contaban con escuelas públicas de nivel superior. Hace algunos pocos años crearon la Universidad Politécnica, que está tomando un nuevo auge con la conducción del rector Eric Angulo. No cuenta con una terminal de autobuses digna, no tiene un hospital confiable que brinde servicios de primer nivel, y eso que es un polo turístico de talla internacional. Esta crisis es, más bien, un punto de reflexión para priorizar lo que hace falta y lo que es necesario. Hasta en lo malo se encuentran cosas buenas, positivas.
Tulum adolece de muchas cosas, y ahora los ojos de la Federación están empezando a percibirlo. Falta una adecuada coordinación gubernamental, que la Federación y el Estado no vulneren lo plasmado en el artículo 115, que brinda autonomía y otorga certidumbre a los derechos del municipio. Trabajando juntos se avanza con seguridad, con tranquilidad, y se aspira a un desarrollo homogéneo y sano. Esa sería la mejor ganancia de estos días difíciles.
Tulum necesita ser difundido. Aquel Consejo de Promoción Turística que se fortalecía con el cobro al hospedaje y que hacía esa labor, lo desaparecieron, al igual que muchos organismos que sí servían. Ahora están viendo el alcance de sus errores. Están disponiendo en estos días de 62 millones de pesos para una nueva campaña de rescate y posicionamiento de Tulum, con el objetivo de fortalecer su imagen institucional y reactivar el flujo turístico en la temporada alta, con una inversión de 3.2 millones de dólares. Mientras en México desaparecía esta actividad, otros destinos emergentes del Caribe captaban este enorme mercado turístico. He aquí las consecuencias…
La Ixtup
El pasado 28 de octubre se demostró la fe, la devoción y el cariño que la gente profesa a San Judas Tadeo. Es una celebración con hondas raíces populares. Se le venera en varios países de América Latina y otras partes del mundo.
Se le atribuyen innumerables favores y milagros concedidos a quienes acuden a él con fe y esperanza. El sobrenombre “Tadeo” lo distingue de Judas Iscariote y, según la tradición, era primo de Jesús, lo que le confiere un lugar muy especial. Es el “Patrono de las Causas Imposibles”. Muchas familias se congregaron para agradecerle y pedirle que las siga protegiendo. Nuestro pueblo es un pueblo creyente. Recordando una frase que popularizó el Papa Juan Pablo II: “México, siempre fiel”…
Mejor seguiré caminando y cantando: “Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo, cambia el clima con los años, cambia el pastor su rebaño, y así como todo cambia, que yo cambie no es extraño…”














