MAURICIO BALAM
KANTUNILKÍN.- En una época marcada por la tecnología, las redes sociales y las nuevas formas de celebrar los matrimonios, algunas familias de la Península de Yucatán mantienen vivas las tradiciones heredadas de sus antepasados mayas. Una de ellas es la entrega de viandas y refrescos a los padrinos por parte de los recién casados, un acto que simboliza respeto, gratitud y buenos deseos para la nueva familia.
La pareja integrada por Michel y Jesús protagonizó esta antigua costumbre tras contraer matrimonio por la vía civil en las instalaciones del Registro Civil de Kantunilkín, acompañada por familiares y amigos.
El sacerdote maya Teodoro Canul Balam, encargado de dirigir la ceremonia ancestral, explicó que esta práctica ha logrado preservarse gracias al compromiso de familias que continúan transmitiéndola de generación en generación.
Detalló que la entrega de las viandas representa un agradecimiento a los padrinos por el apoyo brindado a los nuevos esposos durante una de las etapas más importantes de su vida y, al mismo tiempo, simboliza prosperidad, armonía y bienestar para el nuevo hogar.
“Es una práctica que nos dejaron nuestros ancestros y que lamentablemente poco a poco se va perdiendo por el mundo globalizado y la tecnología. Sin embargo, todavía hay familias que la conservan y la transmiten a las nuevas generaciones”, expresó.
Añadió que la colocación de los alimentos y refrescos sobre una mesa especial forma parte de un ritual destinado a atraer abundancia, tranquilidad y buena fortuna para la pareja, además de fortalecer los lazos de respeto y gratitud con los padrinos y la familia.
Horas antes, Michel y Jesús habían formalizado legalmente su unión en el Registro Civil de Kantunilkín. Posteriormente participaron en la ceremonia tradicional maya, que reafirma el matrimonio no solo como la unión de dos personas, sino también de dos familias y de un legado cultural que permanece vigente en diversas comunidades de la Península de Yucatán.




