AGENCIAS
COPENHAGUE.- Las reiteradas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible anexión de Groenlandia generaron una nueva ola de tensiones diplomáticas entre Washington, Copenhague y autoridades de la isla ártica. El primer ministro groenlandés, Jens Frederik Nielssen, respondió con un contundente “¡Ya basta!” ante lo que calificó como presiones e insinuaciones inaceptables sobre el futuro del territorio.
Trump insistió en que Groenlandia es necesaria para la seguridad nacional estadounidense y afirmó que Dinamarca no está en condiciones de garantizarla. A bordo del Air Force One, el mandatario señaló que el tema podría abordarse en semanas, declaraciones que provocaron un rechazo inmediato por parte del gobierno local, que reiteró su disposición al diálogo únicamente bajo el respeto al derecho internacional.
Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, posee una ubicación estratégica en el Ártico y abundantes recursos minerales aún sin explotar, factores que han incrementado el interés geopolítico en la región. Este escenario se da en un contexto internacional marcado por la reciente intervención estadounidense en Venezuela y el control de sus reservas petroleras, lo que ha alimentado preocupaciones sobre nuevas acciones unilaterales de Washington.
La postura de Trump fue cuestionada por líderes europeos. Francia expresó su solidaridad con Dinamarca y subrayó que las fronteras no pueden modificarse por la fuerza. Finlandia, Suecia y Noruega difundieron mensajes de apoyo similares, mientras que China pidió a Estados Unidos evitar el uso de amenazas como argumento político.
La controversia se intensificó tras la difusión en redes sociales de una imagen de Groenlandia con los colores de la bandera estadounidense, calificada por la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, como irrespetuosa. Dinamarca reiteró que ni el territorio ni su población están en venta y que su futuro no se decide fuera de los cauces diplomáticos.

