14 agosto, 2026

Tulum y la crisis… – Así nos vemos

Edgar Prz

Tulum ha entrado en una profunda crisis que ni reviviendo Chico Che podría contenerla. Hay mucho desánimo en la población, la realidad le está pegando a todos los sectores por igual, no hay escapatoria.

Lo que inició como un pleito con la concesionaria del Parque del Jaguar, por lo excesivo de los cobros y por la negativa del libre acceso a las playas, derivó en un terremoto cuyas secuelas siguen afectando. Ahora la economía local ha entrado en un slump financiero en donde las inversiones se han frenado. Las obras inmobiliarias se paralizaron, afectando a cientos, miles de empleados de la construcción, que ante este escenario han preferido retornar a sus lugares de origen…

La carestía de la vida los afectó y están emigrando con todo y sus familias, el sueño americano de lograr una mejor vida tendrá que esperar. Mejor regresan a sus pueblos a trabajar en labores del campo, eso está afectando a los microempresarios, a los arrendadores; por todos lados se encuentra uno la leyenda: Se rentan cuartos…

Por otro lado, los negocios establecidos están pasando las de Caín: pagos de renta, demasiados impuestos, servicios de energía eléctrica, agua, recolección de basura, vigilancia, salarios del personal, pagos a proveedores y súmele los abusos de los inspectores de Fiscalización, Protección Civil, Imagen Urbana, Desarrollo Urbano, Cofepris, más los que se acumulen; un rosario plagado de gastos y casi, casi sin ingresos, ya que está muy escaso el turismo.

Dice un comerciante de artesanías que no está llegando ni el 10 por ciento de turismo. En esta etapa vacacional atendían al turismo nacional, ahora ni ellos. Los vuelos internacionales de 12 han caído a 4, por reestructuración de rutas. El aeropuerto no es la panacea que pintaron, no es aquella inyección directa de turismo sin la competencia de Cancún y la Riviera Maya, no hay coordinación. Los problemas se han detectado, los conocen, falta lo esencial: “actuar”, tomar decisiones correctas, dejar de planear y aterrizar los planes. Urge un inmediato rescate, urge dejar a un lado banalidades, vanidades y sueños de gloria, la realidad empieza a alcanzar lo ficticio, la gente ya está sufriendo, los empresarios están pensando en tocar retirada. Hay que alentarlos, decirles que su inversión está aquí, que no hay que dejarla, que el gobierno les abra paquetes de facilidades, los exente de varios pagos por la emergencia y, cuando se retorne a la normalidad, se platicaría de nuevo.

Esta problemática requiere un trabajo conjunto, de equipo, solidario, que el gobierno abandone su concubinato con el Ejército y le dé trato por igual, que se sumen para que este gran frente avance y empiece a lograr el objetivo del “retorno a la normalidad”…

El alma económica que mueve todo el engranaje financiero está herida de muerte. Hace meses que fue dañada y, hasta el día de hoy, han sido vanos y muy pobres los esfuerzos por remediar este mal. Las autoridades federales tienen la respuesta, deben desincorporar el Parque del Jaguar de la Zona Arqueológica, permitir que Tulum recupere su normalidad y no seguir interfiriendo ni adueñándose de lo que no les pertenece. Tulum es y será siempre del pueblo, de su gente, de sus habitantes y no obstinarse en cumplirle el capricho al “amigo de Monsiváis”. Presidentes han sido y se han ido, nunca nadie había extendido sus tentáculos para amordazar a todo un pueblo e intentar subordinarlo al cacicazgo militar. Desde principios del siglo pasado, en la época de Porfirio Díaz, los militares nunca han sido bien vistos, por eso les apodaron “los huaches”.

Tulum hasta hace pocos años era sinónimo de éxito, de prosperidad, de bienestar. Así nos fuimos acostumbrando a ver a Tulum, en constante crecimiento. Para los municipios aledaños, el movimiento económico de Tulum presagiaba un buen futuro para todos. Era la meca para los nuevos profesionistas, terminabas tus estudios y Tulum era tu destino, aquí encontrabas empleo, estabilidad, crecimiento profesional y realizabas tus sueños. Ahora vino una inyección colosal de inversiones federales, pero también trajeron la desgracia. Como nos cuenta la historia, a la llegada de los españoles traían armas y cosas nuevas, se llevaron nuestro oro y nos dejaron “su sabucán de enfermedades”; así está sucediendo, trajeron recursos, pero solo para ellos y su protección, que son los militares…

El gobierno debe implementar subsidios para reactivar la economía local. Que se activen los Consejos de Promoción Turística y desplieguen campañas publicitarias para eliminar la mala imagen que se tiene del destino. Motivar a que lo visiten, difundir que lo mejor existe, lo generosa que fue la naturaleza con Tulum, sus playas, su Zona Arqueológica, sus servicios, sus costos accesibles, la calidez de su gente y la oportunidad de disfrutar parte de la historia con las tradiciones y cultura que aún existen. Hay que machacar duro para “recuperar la confianza” y que Tulum siga brillando, recordarles que “Tulum es su casa”…

Tulum es responsabilidad de todos, no de unos cuantos…

Mejor seguiré caminando y cantando: “A pesar de todo, de todo lo que yo sufrí. Todavía lamento aquel día en que te perdí. A pesar de todo, de todo lo que tuvo que pasar, todavía te amo…”

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