12 agosto, 2026

Un jaguar reluciente y un monumento olvidado: contradicción en la Plaza de la República

Santiago Moo

CAMPECHE.- En vísperas del V Informe de Gobierno, el centro de la capital suma un nuevo protagonista. A mediados de esta semana, entre la discreción de la noche y sin anuncio público previo, el Poder Ejecutivo estatal instaló una gigantesca escultura de un jaguar en la Plaza de la República, una pieza que reproduce la alegoría utilizada de forma recurrente por la actual administración como parte de su identidad institucional. La obra fue presentada como un homenaje a la riqueza natural y cultural de Campeche, aunque su instalación despertó una percepción muy distinta entre ciudadanos que cuestionaron la colocación de una nueva pieza ornamental en vísperas del V Informe de Gobierno, mientras otros señalaron el contraste con el estado del patrimonio que rodea la plaza. La ceremonia para develar al denominado Guardián de la Selva fue programada para esta tarde con el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de Campeche, mientras la nueva pieza ocupaba el centro de atención en una plaza que conserva pendientes de restauración.

La controversia alrededor de la instalación no se limita a la aparición de una nueva pieza ornamental para el escenario del informe gubernamental. La verdadera contradicción se encuentra a unos cuantos metros, frente al monumento al Águila, obra emblemática concebida en la década de 1960 por el arquitecto Joaquín Álvarez Ordóñez, referente del modernismo campechano y autor del conjunto cívico que alberga los poderes estatales. A pesar de estar protegida por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), la escultura exhibe fracturas visibles, suciedad acumulada y un deterioro que refleja años de falta de mantenimiento.

La presencia simultánea de ambas estructuras exhibe una diferencia difícil de justificar. Mientras recursos públicos, personal y logística se movilizaron con rapidez para colocar una figura alineada con la narrativa del gobierno en funciones, una obra de valor histórico permanece relegada pese a contar con protección oficial. El entorno tampoco escapó a esa transformación. El diseño concebido por Álvarez Ordóñez perdió hace tiempo su característico basamento en forma de “V”, sustituido por una estructura circular con luminarias contemporáneas que alteró de manera irreversible la propuesta arquitectónica original sin que existiera una intervención institucional para impedirlo.

Especialistas en conservación del patrimonio y ciudadanos que han expresado su postura tras la instalación calificaron la intervención como un desacierto estético y patrimonial. La Plaza de la República fue concebida como un conjunto integral cuya armonía dependía del diálogo entre sus elementos. La incorporación de una escultura monumental mientras la obra histórica permanece deteriorada rompe esa composición y pone en evidencia la ausencia de una estrategia consistente para preservar el patrimonio cultural del estado.

La imagen que ofrece hoy el principal centro cívico de Campeche difícilmente pasa inadvertida. De un lado resplandece una escultura recién inaugurada; del otro permanece un monumento histórico protegido por el INBAL que acumula fracturas y abandono. Esa convivencia ha reforzado entre amplios sectores ciudadanos la percepción de que resulta más sencillo inaugurar nuevos símbolos que preservar aquellos que ya forman parte de la historia de la ciudad.

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