18 julio, 2026

Una isla en busca de un nuevo rumbo: Primer Congreso de Turismo de Ciudad del Carmen

En medio de la desaceleración petrolera y la incertidumbre que persiste entre proveedores, empresarios y prestadores de servicios vinculados a la industria energética, la diversificación económica ya no es una opción, sino una necesidad urgente

Harold Amábilis

Ciudad del Carmen apuesta por la actividad turística en medio de la desaceleración petrolera y la incertidumbre que persiste entre proveedores, empresarios y prestadores de servicios vinculados a la industria energética. En esta edición de El Despertador exploramos las claves, propuestas y desafíos que emergieron del Primer Congreso de Turismo de Ciudad del Carmen 2026, donde especialistas de distintos sectores coincidieron en que la diversificación económica, con el turismo como punta de lanza, ya no es una opción, sino una necesidad urgente para construir un nuevo rumbo para la isla.

Turismo, alternativa ante el repliegue petrolero

La prosperidad que durante décadas sostuvo la economía de Ciudad del Carmen se ha agotado. La actividad en la Sonda de Campeche, que impulsó el comercio, mantuvo la ocupación hotelera en niveles elevados y multiplicó los servicios especializados, atraviesa una fase de contracción que ha modificado el perfil productivo de la isla. La caída en la producción de crudo, el recorte de inversiones de Petróleos Mexicanos y la acumulación de adeudos millonarios con proveedores han generado una presión financiera sin precedentes en los años recientes.

Pemex arrastra una deuda superior a los cien mil millones de dólares; la extracción ha descendido a volúmenes no vistos en décadas y el presupuesto destinado a inversión física ha sufrido recortes significativos. Para una ciudad cuyo tejido económico se construyó alrededor de la paraestatal, estos ajustes repercuten directamente en la cadena de pagos, la demanda de servicios y el consumo cotidiano.

Esa dependencia casi exclusiva de una sola industria es la raíz de la vulnerabilidad actual. Durante los años de auge, la especialización petrolera garantizó crecimiento, pero mantuvo en segundo plano otras actividades con potencial económico. La isla posee extensas áreas de manglar, sistemas lagunares, playas, reservas naturales, una tradición gastronómica ligada al mar y celebraciones religiosas de gran arraigo. Además, se ubica dentro de una región que concentra algunos de los principales circuitos turísticos del sureste mexicano. Sin embargo, el turismo permaneció como una actividad secundaria frente a la fuerza del sector energético.

La crisis ha obligado a replantear esa jerarquía. Empresarios, académicos y especialistas coinciden en que la diversificación dejó de ser una aspiración teórica para convertirse en una necesidad apremiante. Una economía respaldada por distintos sectores posee mayor capacidad de adaptación ante escenarios adversos.

Dentro de ese proceso, el turismo surge como una de las alternativas con mayores posibilidades. Activa un entramado de hoteles, restaurantes, transportistas, agencias de viaje, comercios, operadores de recorridos, productores locales y emprendedores que encuentran en el gasto del visitante un flujo de ingresos capaz de complementar la renta petrolera. Sin embargo, el camino presenta obstáculos concretos: la conectividad aérea sigue siendo un cuello de botella, con tarifas que desalientan al viajero nacional; la promoción del destino carece de una estrategia permanente que lo posicione en un mercado regional competido, y el Centro de Convenciones opera por debajo de su capacidad para atraer congresos y encuentros empresariales.

Con ese diagnóstico se inauguró el Primer Congreso de Turismo Carmen 2026, foro que congregó a hoteleros, restauranteros, académicos, agentes de viajes y autoridades municipales. Las ponencias plantearon la necesidad de articular productos turísticos basados en la naturaleza, la gastronomía, el turismo religioso, las actividades de aventura y el segmento de reuniones, integrando a las comunidades del municipio en una oferta regional que distribuya los beneficios de manera equitativa. Los participantes subrayaron que la construcción de un destino competitivo exige planeación, inversión coordinada y promoción sostenida, pero reconocieron que la coyuntura actual obliga a acelerar el tránsito de la planeación a la acción.

La crisis petrolera abrió un periodo de incertidumbre para Ciudad del Carmen. El congreso turístico, en contraste, puso sobre la mesa una posibilidad distinta: construir una economía con mayores alternativas, capaz de encontrar en el turismo una fuente complementaria de desarrollo para los años venideros.

Construir un Carmen inteligente y sustentable

El auditorio del Primer Congreso Turístico Carmen 2026 recibió a empresarios del sector servicios, estudiantes universitarios, autoridades estatales y municipales, con el propósito de intercambiar ideas sobre la transformación del municipio en un destino inteligente y sustentable, explorando vías de innovación y oportunidades de desarrollo turístico. 

El consultor en turismo sostenible y exsecretario de Turismo de Tabasco, José Antonio Nieves Rodríguez, tomó la palabra con una interrogante dirigida a la conciencia colectiva: ¿está el municipio verdaderamente convencido de que el turismo funciona como alternativa de desarrollo económico? Si Carmen veía en el turismo un salvavidas económico, sostuvo, el camino resulta mucho más accesible de lo que parece.

Para Nieves Rodríguez, ningún destino excepcional surge por azar. Se requieren tres componentes esenciales: voluntad colectiva, acuerdos entre los actores involucrados y un trabajo sistemático de planeación que se traduzca en acciones concretas.

Subrayó que Ciudad del Carmen atraviesa un punto de inflexión que definirá su futuro económico. Señaló que la ciudad posee numerosos atractivos, entre ellos playas, manglares, gastronomía, observación de fauna, expresiones patrimoniales inmateriales como la celebración de la Virgen del Carmen, edificios históricos como los del barrio del Guanal, además de festividades masivas como los festivales del mar y del camarón.

Recordó que la historia de Carmen no comenzó con el petróleo. Antes formó parte de las rutas comerciales mayas, como un territorio que conectaba la isla de Tris con los puertos mercantes del Golfo de México. Posteriormente, durante los últimos siglos, esa vocación comercial se fortaleció con actividades vinculadas al palo de tinte, el camarón y el chicle. Esa antigua capacidad para enlazar territorios, afirmó, contiene una de las claves del futuro. La posibilidad de consolidarse nuevamente como punto de encuentro y tránsito puede reactivarse hoy bajo una lógica turística moderna, aprovechando la posición geográfica estratégica del municipio.

Advirtió, sin embargo, sobre la próxima construcción de una carretera de cuatro carriles hacia Escárcega y Villahermosa, una obra que podría modificar el flujo natural de viajeros. Para dimensionar el reto, presentó un cálculo: diariamente transitan por el libramiento de la ciudad 50 mil personas en automóviles y camiones, lo que representa alrededor de 18 millones de viajeros al año. Si se lograra retener un gasto mínimo de 300 pesos por persona, se generarían 540 millones de pesos anuales. La pregunta que quedó en el aire fue cuántos de esos viajeros permanecen en la ciudad, cuántos consumen en el municipio y cuántos regresan a sus lugares de origen con una impresión favorable de su paso por Carmen.

Nieves Rodríguez invitó a definir qué tipo de destino quiere ser Carmen. Las opciones incluyen turismo de negocios, gastronomía, naturaleza, reuniones, sol y playa, bodas en la playa, turismo carretero, cultura u observación de aves. Puede apostar por todas ellas, pero eso exige acuerdos y una priorización colectiva. Señaló que a Carmen le falta una identidad clara, una marca turística reconocible. Se habla de ella como la capital petrolera de México o como la Perla del Golfo; sin embargo, ninguna de esas denominaciones logra posicionarse plenamente sin una estrategia definida.

Propuso entonces pensar a gran escala. Carmen no debe verse únicamente como una ciudad, sino como el corazón de una región que integra localidades como Campeche, Sabancuy y Atasta. También funciona como centro articulador de cinco pueblos mágicos: Frontera, en Tabasco, vinculada a la reserva de Pantanos de Centla; Isla Aguada; Candelaria, y Palenque, en Chiapas, este último conectado al Tren Maya. El objetivo no consiste en competir de manera aislada, sino en colaborar como una región integrada. La estrategia puede resumirse en una idea: no vender atractivos, sino experiencias; no promocionar lugares, sino construir historias que los visitantes quieran recordar.

Nieves Rodríguez desglosó cinco pilares del turismo inteligente. El primero es la gobernanza, una condición en la que nadie manda y todos participan, lo que obliga a construir acuerdos con método y visión de largo plazo. El segundo es la innovación continua. Sin información confiable no existen decisiones inteligentes, y sin formación de las personas no es posible sostener la innovación. El tercero corresponde a la tecnología y la digitalización. La inteligencia artificial no sustituirá al turismo, pero quienes no la incorporen quedarán rezagados. El cuarto es la accesibilidad inclusiva. Explicó que los turistas con discapacidad suelen registrar un gasto promedio elevado, ya que viajan acompañados por familiares o asistentes. Además, la infraestructura inclusiva diseñada para atraer a este segmento beneficia también a la población local durante todo el año. El quinto pilar es la sostenibilidad, entendida como la preservación del patrimonio social, cultural, natural y económico a largo plazo.

Finalmente, Nieves Rodríguez recordó una de las principales virtudes del turismo: su capacidad para distribuir la riqueza de manera natural. Un turista consume en un restaurante; ese restaurantero compra pescado a un proveedor local; el proveedor paga salarios a sus trabajadores y estos consumen en otros negocios. La cadena se extiende y alcanza distintos sectores de la economía. Carmen ya cuenta con recursos, historia, naturaleza y calidez humana. Lo que resta, concluyó, es organizarse, construir acuerdos en torno a una visión común y trabajar con método.

Proponen posicionar turismo de reuniones

El turismo de reuniones se presenta como una alternativa estratégica para Ciudad del Carmen frente al agotamiento del modelo petrolero. Esta fue la idea expuesta por Marcelo Vargas Rioja, director de Congresos y Convenciones de la Secretaría de Turismo de Campeche. 

Vargas Rioja, con doce años de experiencia en hotelería y trayectoria en cadenas como Marriott Luxury Collection y World of Hyatt, explicó el significado del acrónimo MICE (Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions), considerado el segmento más rentable del turismo mundial. Esta categoría agrupa cuatro tipos de eventos: reuniones corporativas y juntas de negocios, viajes de incentivo para empleados destacados, congresos y convenciones de asociaciones y gremios, así como ferias y exposiciones comerciales. Subrayó que este nicho concentra al viajero con el gasto promedio más elevado del sector.

La urgencia de actuar quedó respaldada por tres cifras. El aeropuerto redujo su operación de ocho vuelos diarios a solamente dos; el comercio registró una caída del setenta por ciento en sus ventas, y numerosas empresas abandonaron el municipio rumbo a Tabasco, Tamaulipas y Veracruz. Frente a este panorama, el funcionario sostuvo que Ciudad del Carmen ya dispone de recursos para construir una oferta competitiva. El Centro de Convenciones Carmen XXI ofrece 9,276 metros cuadrados techados, con un salón principal para 1,300 personas y cuatro salones divisibles con capacidad de entre 100 y 500 asistentes. La planta hotelera, integrada por firmas nacionales e internacionales, conserva las condiciones para alojar delegaciones. La posición geográfica del municipio brinda accesos por tierra, mar y aire. Los atractivos naturales de la zona, como Isla Aguada, la Laguna de Términos, los manglares, la pesca deportiva y el avistamiento de aves, añaden un valor diferencial para integrar paquetes de incentivo.

La ruta propuesta se organiza en cinco ejes. El primero aborda la conectividad aérea, el punto más delicado y urgente. El segundo impulsa el desarrollo de productos turísticos dirigidos a este segmento. El tercero promueve la creación de un clúster o una Oficina de Convenciones y Visitantes, una figura indispensable con la que el municipio nunca ha contado. El cuarto apunta a identificar y conquistar los mercados objetivo. El quinto quedó apenas enunciado. Vargas Rioja aclaró que estos frentes pueden trabajarse de manera simultánea, con voluntad política y colaboración del sector privado. Describió su propia dirección como una oficina de convenciones sin el título formal, encargada de promover eventos, enlazar organizadores con la plaza, desarrollar paquetes y acudir a ferias especializadas.

También identificó al sector energético como el mercado natural del turismo de reuniones en la región. Pemex, el Instituto Mexicano del Petróleo, compañías offshore como Halliburton, Schlumberger y Baker Hughes, junto con asociaciones del ramo, organizan congresos técnicos, convenciones de ingeniería y encuentros de seguridad industrial que movilizan a cientos de especialistas. Estas empresas también otorgan viajes de incentivo, un terreno donde la pesca deportiva y la naturaleza local poseen valor comercial. Varios asistentes recordaron lo ocurrido en Campeche durante un evento de gran magnitud, cuando los precios se elevaron sin control, el transporte resultó insuficiente y faltaron habitaciones. Esa experiencia, señalaron, no debe repetirse. En Carmen existen alrededor de diez hoteles fuera de operación que suman entre 400 y 500 habitaciones recuperables. Isla Aguada podría absorber parte de la demanda excedente.

El factor humano definirá el resultado. Los prestadores de servicios deben asumir que el ciclo de la abundancia petrolera terminó. La capacitación constante, la atención al cliente y los precios justos son condiciones indispensables para competir en el segmento MICE. 

Para finalizar, Vargas Rioja expresó que Campeche ha conseguido obtener la sede de un congreso médico internacional que anteriormente pasó por Manila, Seúl y Sacramento. Ese logro demuestra que las metas ambiciosas están al alcance. La invitación final fue mantener una actitud propositiva y trabajar de manera conjunta para que Ciudad del Carmen se convierta en un referente del turismo de reuniones en el sureste mexicano.

Hacia un turismo sin barreras físicas ni sociales

La isla de Tris se transformó por unos días en el punto de encuentro de una reflexión necesaria sobre la manera de viajar y recibir visitantes. Durante el congreso, una idea quedó firmemente planteada: mil millones de personas en el planeta tienen alguna discapacidad y también desean explorar, disfrutar y consumir experiencias de ocio. 

México no permanece ajeno a esta realidad. Más de 15 millones de habitantes viven con algún tipo de discapacidad, una población creciente que demanda servicios preparados. Las proyecciones hacia 2030 resultan aún más contundentes, por lo que el turismo local enfrenta una decisión clave: adaptarse o quedar rezagado.

El diagnóstico ofrecido por los expertos apuntó primero a la infraestructura. En Campeche, con dos reconocimientos de patrimonio cultural vinculados a su centro histórico amurallado y a la zona arqueológica de Calakmul, las aceras angostas y la falta de rampas representan obstáculos concretos. Aunque existen señalamientos en Braille y se ha modernizado el transporte público en la capital y en Ciudad del Carmen, los especialistas coincidieron en que hacen falta semáforos adaptados para personas con baja visión, guías táctiles para bastones blancos y una revisión profunda de los accesos a hoteles, restaurantes y museos.

La capacitación del personal ocupa el segundo lugar en la lista de prioridades. Una rampa resulta insuficiente si el recepcionista o el mesero desconocen cómo asistir a un viajero con discapacidad visual. Durante las ponencias se explicó que la ayuda debe comenzar con una pregunta clara: “¿Cómo le puedo apoyar?”. Nadie debe tomar del brazo a un huésped sin su consentimiento ni asumir que necesita cruzar la calle si simplemente espera un autobús. Esos pequeños gestos construyen o destruyen la reputación de un destino.

Uno de los aprendizajes más valiosos para quienes ofrecen servicios bajo una visión incluyente es el uso correcto del lenguaje. Por ejemplo, el término “sordomudo” es inapropiado, pues muchas personas con discapacidad auditiva pueden vocalizar; la expresión adecuada es “persona con discapacidad auditiva”. El bastón blanco tampoco es un adorno: sus movimientos indican si el usuario está detenido, camina o busca orientación. Conocer estos códigos forma parte de la hospitalidad que todo destino debería ofrecer.

El concepto de inclusión no se limita a la discapacidad. También se abordó el turismo rosa, orientado a la diversidad sexogenérica, y el turismo comunitario vinculado a los pueblos originarios. Los especialistas advirtieron que incluir también implica respetar costumbres diferentes. En algunas playas del estado, las personas mayas no utilizan traje de baño convencional, sino ropa limpia para ingresar al mar. Un reglamento que exigiera prendas de baño estandarizadas estaría excluyéndolas.

El congreso dejó una idea que resonó entre los asistentes. Eliminar barreras físicas y sensoriales no representa un acto de caridad, sino la condición mínima para que un destino aspire a ser competitivo en el panorama actual. Los viajeros con discapacidad ya están ahí; solo esperan que los destinos estén a su altura.

Carmen como nodo turístico: caso Palizada

En la porción menos explorada del sureste mexicano, una franja de agua de 79 kilómetros une dos mundos opuestos: la actividad logística de Ciudad del Carmen y la quietud histórica de Palizada, un pueblo mágico asentado a la orilla del río. Quienes analizan esta conexión afirman que el municipio carmelita actúa como antesala natural del interior campechano, aunque esa condición requiere voluntad y planeación para convertirse en un corredor turístico efectivo.

Así lo expuso el licenciado Claudio Rosado Rodríguez, quien describió a Palizada como un sitio con atributos excepcionales dentro del panorama regional. De acuerdo con su explicación, este poblado no surgió de un diseño urbano centralizado, sino de una ocupación histórica vinculada al comercio. Subrayó que el valor del lugar no depende únicamente de su entorno natural, sino de la manera en que el río, la vegetación y las construcciones coloniales narran una memoria compartida con otras comunidades de Campeche, Tabasco y Chiapas.

El cauce protagonista lleva el nombre de río Palizada, un brazo del Usumacinta cuya relevancia no es únicamente geográfica, sino también simbólica. En sus orillas floreció una economía sustentada en la extracción del palo de tinte, un recurso vegetal empleado durante siglos para teñir telas, especialmente durante la Revolución Industrial. Rosado explicó que esa madera, conocida también como palo de Campeche, contenía altas concentraciones de hierro y poseía propiedades medicinales, aunque su verdadero impacto fue comercial. La demanda europea colocó a la región en los mapas globales y atrajo a navegantes extranjeros que utilizaron el río como vía de ingreso.

En el plano material, el atractivo más visible de la población es su legado arquitectónico. Palizada cuenta con cerca de 200 casas techadas con tejas de importación, un rasgo singular en el sureste mexicano. A diferencia de otras localidades donde predominan las tejas coloniales de manufactura local, en este pueblo esas piezas llegaban por barco desde las costas atlánticas. El especialista destacó que este detalle constructivo resulta relevante porque evidencia una red de intercambio que conectaba directamente a la comunidad con puertos del viejo mundo. Por ello, algunos estudios consideran a Palizada como el único pueblo del sureste con una concentración tan alta de viviendas cubiertas con tejas importadas.

Desde la óptica turística, Palizada ofrece actividades que combinan naturaleza, historia y participación comunitaria. Rosado mencionó los recorridos en lancha que parten del muelle de Ciudad del Carmen y llegan hasta los embarcaderos del pueblo. El trayecto dura aproximadamente dos horas, aunque las condiciones climáticas pueden prolongarlo o acortarlo. Durante el recorrido, los visitantes observan aves, vegetación de humedal y fragmentos de selva baja. Una vez en tierra, pueden caminar por un centro histórico pequeño, pero cargado de patrimonio. Sobresalen la iglesia de San Joaquín, un museo comunitario y dos salas de exposición. También existen recorridos peatonales y en tranvía que permiten admirar las fachadas antiguas.

En el terreno de las tradiciones vivas, ofrece dos expresiones destacadas. La primera es su gastronomía, resultado de la fusión entre influencias campechanas y tabasqueñas. La segunda es la fiesta patronal de San Joaquín, celebrada del 15 al 30 de agosto. Durante quince días, las cabalgatas nocturnas y las procesiones gremiales convierten a Palizada en un punto de encuentro para habitantes de distintas regiones vecinas.

A pesar de la riqueza descrita, Claudio Rosado Rodríguez reconoció limitaciones que han impedido consolidar una ruta turística sólida. Actualmente, el trayecto entre Carmen y Palizada carece de embarcaciones suficientes para atender una demanda creciente. Propuso establecer diversos horarios de ida y vuelta, así como incorporar lagunas cercanas que podrían ampliar la experiencia del visitante. También consideró necesario que las comunidades aledañas se sumen a las iniciativas para evitar que el beneficio económico se concentre únicamente en dos localidades. En materia de hospedaje, Palizada dispone de once hoteles y varias casas particulares que ofrecen alojamiento, sumando un total de 89 habitaciones. Esa capacidad, aunque modesta, resulta suficiente para viajeros que buscan tranquilidad y contacto directo con el entorno.

El llamado de Rosado Rodríguez consiste en dirigir la atención hacia una zona que suele quedar fuera de los circuitos promocionales. Carmen posee la ventaja logística y la posición geográfica, pero hace falta una estrategia de promoción conjunta, voluntad política y participación de los prestadores de servicios. Mientras eso ocurre, Palizada permanece allí, aguardando que una sinergia entre autoridades, empresarios y población permita mejorar la conectividad y facilitar la llegada de más viajeros.

“Hay mucha tarea por delante”: Nelsy Sánchez Vega

Nelsy Sánchez Vega, titular de Desarrollo Económico y Turismo del municipio de Carmen, recibió a este medio en el contexto del Primer Congreso Turístico Carmen 2026. Con la sala rebosante de creadores locales, representantes hoteleros y estudiantes, el encuentro se percibe como un punto de inflexión largamente esperado por los carmelitas, un esfuerzo colectivo que la funcionaria desmenuza sin prisa mientras recorre los pasillos donde confluyen la identidad de la isla y la búsqueda de un nuevo rumbo económico.

—¿Qué trascendencia tiene este primer congreso para Ciudad del Carmen?

Resulta profundamente significativo que por fin se concrete este congreso, porque la isla ha atravesado ciclos económicos muy diversos. Estamos en una tierra afortunada que siempre ha salido adelante de un modo u otro. Actualmente, los habitantes gozan de una doble oportunidad: mientras permanece la actividad petrolera, se construye una alternativa turística. Un aspecto que omití mencionar durante el acto es la extraordinaria cocina local. Además de la riqueza natural que rodea a la ciudad, la gastronomía representa un componente con enorme potencial para fortalecer los productos turísticos. Eso explica la emoción que genera este primer congreso y la ilusión de que sea el inicio de una larga serie.

—¿Cómo ha respondido la comunidad? Se observan módulos de artesanías, empresas y hotelería. ¿Qué experiencia ha dejado conjuntar estos esfuerzos?

Los comienzos fueron complejos porque, si bien el empresario turístico opera con ese instinto, la comunidad no estaba habituada a este tipo de iniciativas. Articular voluntades no era una práctica común en Ciudad del Carmen. Representó un desafío, pero al final del proceso sobraron solicitudes y faltaron espacios, pues muchas personas querían sumarse. Convocamos al gremio artesanal justamente porque hablamos de identidad, y el turismo es identidad. Los artesanos constituyen una parte esencial de la cultura carmelita.

—Se menciona que el municipio atraviesa una transición donde el petróleo ya no asegura el porvenir de la isla. ¿Qué acciones se contemplan para consolidar a Carmen como marca turística?

Hay muchísima tarea por delante. Resulta indispensable continuar con la preparación de las empresas turísticas existentes. También urge desarrollar nuevos productos; varios se encuentran en fase de descubrimiento, pero necesitan madurar y transformarse en experiencias capaces de motivar al visitante a permanecer dos, tres, cuatro días o incluso una semana completa. Para lograrlo hace falta una oferta amplia de actividades dentro de la ciudad. Otro factor fundamental es la promoción, y no me refiero únicamente al ámbito regional, sino también al nacional e internacional. Asimismo, deben mantenerse y fortalecerse los servicios básicos. El alcalde ha trabajado en ello desde el inicio de su administración, pero se requiere continuidad. Quien encabece el siguiente gobierno tendrá que mantener ese esfuerzo para que la ciudad disponga de mejores servicios y el visitante encuentre una experiencia más satisfactoria.

—Se habla de Carmen como joya natural, pero ¿qué potencial turístico guardan el patrimonio cultural material e inmaterial de la isla?

El centro histórico ha sido rescatado por completo. El Guanal, el barrio más antiguo, también recibió una rehabilitación integral. Todas sus calles fueron repavimentadas y las fachadas se pintaron porque el alcalde visualizó ahí un corredor turístico. En la zona se realiza el “Paseo Juárez”, que combina turismo y emprendimiento, una fórmula que ha dado resultados porque dinamizó la economía local. En cada edición participan alrededor de 180 o 200 emprendedores que ofrecen sus productos, generando una derrama económica importante para Ciudad del Carmen. La feria dedicada a la Virgen del Carmen es una celebración profundamente arraigada, y el resto de las festividades se han fortalecido para consolidarlas como productos turísticos. La Fiesta del Mar también ha evolucionado significativamente con el propósito de ofrecer actividades para toda la familia. En algún momento se buscó que El Guanal obtuviera el nombramiento de Barrio Mágico, un distintivo que existió, pero cuya convocatoria dejó de publicarse. El rescate de la zona se impulsó con ese objetivo, aunque el programa ya no continuó. Aun así, se buscará algún otro reconocimiento, porque existen las bases culturales y arquitectónicas para alcanzarlo.

—En materia de crecimiento, ¿cuál es la proyección de visitantes este año? Pensando en la suma de esfuerzos para convertir a Carmen en una joya turística del sureste y con miras al Mundial, ¿está preparada la ciudad para una llegada masiva de turistas?

La mayor afluencia de visitantes que hemos registrado ocurre precisamente durante la fiesta de julio. La programación artística provoca que la ciudad prácticamente se desborde. Antes no se contemplaba que los propietarios ofrecieran sus inmuebles mediante plataformas de hospedaje o a través de agencias inmobiliarias, por lo que comenzamos a coordinarnos con la AMPI. Durante la feria los hoteles alcanzan su máxima ocupación y muchas personas no encuentran dónde hospedarse. A través de esta asociación se buscó convencer a los propietarios de rentar sus viviendas por día, semana o mes. Se ha trabajado intensamente en ese esquema para atender la demanda. Ciudad del Carmen cuenta con aproximadamente 2,300 habitaciones, una cifra insuficiente durante la feria, por lo que hemos explorado distintas alternativas. Además, una parte importante de los visitantes se canaliza hacia Isla Aguada, ubicada a unos 20 o 30 minutos de distancia, permitiendo que la derrama económica también beneficie a esa comunidad.

—Para cerrar, volvamos al congreso. Aquí se apreció una sinergia entre empresarios y académicos. ¿Cómo puede la academia influir en la política pública para fortalecer la vocación turística de la isla?

La academia desempeña un papel fundamental en el desarrollo turístico. Cuando llegó el auge petrolero no contábamos con suficiente personal local capacitado para aprovechar las oportunidades laborales que generó esa industria. Precisamente eso es lo que buscamos evitar ahora con el turismo. Actualmente existen varias universidades que preparan a jóvenes en disciplinas relacionadas con esta actividad. En la Dirección de Turismo colaboran estudiantes que realizan prácticas profesionales o servicio social, y resulta satisfactorio verlos involucrarse directamente en las tareas del sector, porque procuramos que experimenten de primera mano lo que significa hacer turismo. Con el respaldo de la academia no se repetirá lo ocurrido durante el auge petrolero. Nos encontramos en un momento propicio para preparar a las nuevas generaciones ante lo que viene, y tengo la certeza de que el futuro turístico de Carmen será muy prometedor.

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