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BERLÍN.- Una sola dosis de cocaína podría provocar cambios duraderos en las células del cerebro relacionados con la adicción, según una investigación presentada en el Foro 2026 de la Federación de Sociedades Europeas de Neurociencia (FENS). El estudio, realizado en ratones, sugiere que incluso una primera exposición deja una huella biológica que podría facilitar la dependencia si el consumo vuelve a repetirse.
Los investigadores descubrieron que la droga modifica la organización tridimensional del genoma en neuronas del área tegmental ventral, una región del cerebro estrechamente vinculada con la recompensa, la motivación y el placer. Esa reorganización influye en qué genes permanecen activos o inactivos, alterando el funcionamiento normal de las células.
Los cambios comenzaron a detectarse apenas 24 horas después de la exposición y continuaban presentes dos semanas más tarde. En algunos casos, incluso se hicieron más evidentes con el paso del tiempo, lo que llevó a los científicos a describir estas modificaciones como una especie de “cicatriz” genética.
El trabajo también encontró un aumento en la producción de ciertos neuropéptidos relacionados con la adicción, mientras que otros genes esenciales para el funcionamiento celular redujeron su actividad.
La investigadora Ana Pombo, de la Universidad Johns Hopkins y del Max Delbrück Centre for Molecular Medicine, explicó que la cocaína “secuestra” los mecanismos cerebrales de recompensa. Aunque una sola dosis no siempre provoca adicción, esos cambios podrían preparar al cerebro para responder con mayor intensidad a exposiciones posteriores.
Los especialistas aclaran que el estudio se realizó en animales y todavía falta determinar cuánto tiempo permanecen estas alteraciones y si pueden revertirse. Sin embargo, los resultados cuestionan la idea de que el consumo ocasional de cocaína sea inofensivo y podrían abrir nuevas líneas de investigación para comprender mejor cómo se desarrolla la adicción y diseñar futuros tratamientos.

