12 agosto, 2026

Veinte años después de aquel 2 de julio de 2006 – Si tú pudieras ver lo que yo escucho

Gerardo Ruiz

Hay fechas que no se olvidan. No porque resuelvan algo, sino porque obligan a hacerse preguntas.

El 2 de julio de 2006 es una de ellas.

Mientras unos celebraban la victoria y otros denunciaban una derrota, millones de ciudadanos quedamos en medio de una discusión que parecía no tener fin. Con el paso de los días llegó el plantón sobre Paseo de la Reforma. Para muchos fue una forma de protesta; para otros, una medida injustificada. Yo lo viví de otra manera: como un ciudadano que veía cómo unos cuantos terminaban secuestrando una discusión que debía pertenecer a todos.

Con el tiempo comprendí que la pregunta importante nunca fue quién ganó ni quién perdió aquella elección.

La verdadera pregunta era otra: ¿por qué seguimos creyendo que la política consiste en ganar?

Quizá ahí se hizo más evidente una de las distorsiones que hemos arrastrado durante buena parte de la vida política del país. Hemos convertido la política en una competencia donde el premio es un cargo público. Hablamos de vencedores y derrotados, como si gobernar fuera una recompensa y no una responsabilidad.

Esa forma de pensar también ha provocado que muchos ciudadanos esperen la llegada de un salvador. En cada elección aparece un nuevo candidato al que algunos presentan como el mesías de izquierda o el mesías de derecha, capaz de resolver todos los problemas del país, del estado o del municipio. Y mientras esperamos que alguien venga a rescatarnos, dejamos de asumir la parte que nos corresponde como sociedad.

Cuando una ciudadanía renuncia a su responsabilidad, siempre habrá quien esté dispuesto a aprovechar esa expectativa para construir su propio poder.

Veinte años después, mi reflexión ya no gira alrededor de aquella elección. Gira alrededor de nosotros, como nación.

Si tú pudieras ver lo que yo escucho, quizá tendríamos la oportunidad de mirarnos a nosotros mismos, no como simpatizantes de un partido o de un candidato, sino como ciudadanos. Tal vez, al cuestionarnos como sociedad, tomaríamos conciencia de nuestra propia responsabilidad. No puedo garantizar que, veinte años después, el presente sería mejor, pero estoy convencido de que sería distinto.

La democracia no se fortalece cuando un candidato gana. Se fortalece cuando la ciudadanía entiende que ningún cargo público sustituye su participación, su vigilancia ni su responsabilidad.

Tal vez, veinte años después, la discusión que sigue pendiente ya no sea quién tenía la razón en 2006.

Tal vez la discusión pendiente sea cuándo dejaremos de buscar salvadores para empezar a construir ciudadanía.

Gerardo Ruiz es director de la Red Ciegos Quintana Roo

X: @gruizcun

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