5 marzo, 2026

Vino en lata: tradición y cambio – MUNDO DEL VINO

Por siglos, la botella de vidrio ha sido mucho más que un simple envase para el vino. Su forma, su peso y el ritual de descorcharla se integraron a la cultura del consumo, al servicio en la mesa y a la idea misma de calidad. El vidrio se impuso por razones técnicas claras: es inerte, no altera aromas ni sabores y, combinado con cierres adecuados, permite un control preciso del oxígeno, indispensable para la evolución del vino. Sin embargo, la industria vinícola comienza a replantear esta tradición ante nuevas prioridades vinculadas con la movilidad, la sostenibilidad y los hábitos contemporáneos de consumo.

En este contexto, las latas de aluminio han pasado de ser una rareza a una alternativa que cree, no solo por conveniencia, sino también con respaldo de estudios científicos sobre su desempeño. Un trabajo reciente publicado en ACS Food Science & Technology analizó cómo se comporta un vino tinto muscadine, variedad originaria del sureste de Estados Unidos, cuando se almacena en latas de aluminio frente a botellas de vidrio.

El estudio evaluó vino muscadine carbonatado bajo dos escenarios: seis meses a temperatura ambiente y un mes a 36 grados centígrados, simulando condiciones de transporte y almacenamiento en climas cálidos. Los resultados mostraron que no hubo diferencias significativas en pH, contenido alcohólico ni perfil aromático entre ambos envases. Aunque se detectaron ligeros cambios de color con el paso del tiempo, estos no serían perceptibles para la mayoría de los consumidores. Tanto en botella como en lata, el vino perdió antocianinas al mismo ritmo durante los seis meses de prueba.

Una de las principales preocupaciones en torno al aluminio es el posible contacto del vino con el metal. Para atender esta duda, los investigadores analizaron el revestimiento interior de las latas mediante espectroscopía infrarroja. No encontraron señales de corrosión ni degradación química que pudiera transferirse al vino. De acuerdo con el estudio, la evolución química del vino fue comparable en ambos envases durante el periodo analizado, lo que respalda al aluminio como una opción técnicamente viable para ciertos estilos.

Más allá del aspecto enológico, la sostenibilidad juega un papel central. Las latas tienen tasas de reciclaje más altas que el vidrio y pueden reciclarse indefinidamente sin pérdida de calidad. Su peso reducido disminuye costos logísticos y emisiones de transporte, además de permitir su uso en espacios donde el vidrio está restringido, como playas o eventos masivos.

Esto no significa el fin de la botella tradicional, especialmente para vinos de guarda o de alta gama, donde el envejecimiento y el ritual siguen siendo parte esencial de la experiencia. Más bien, las latas abren una nueva vía para vinos pensados para consumo inmediato, ocasiones informales y públicos más jóvenes. Los propios investigadores señalan que aún se requieren estudios a más largo plazo, pero los datos actuales confirman que el aluminio dejó de ser una opción secundaria.

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